En primer lugar, muchas gracias a todos por los elogios por mi anterior artículo. Ya comenté en Twitter que no me siento especialmente orgulloso de él. El motivo no es falsa modestia, lo digo con sinceridad. Es porque el artículo trata de cuestiones conexas, pero ajenas al tema principal del blog. Y tampoco creo que pueda presumir por un artículo en el que, en resumidas cuentas, vengo a decir de forma más o menos razonada que la prensa deportiva española es una puta mierda, como la liga de fútbol doméstica que se han cargado (y que sobre la NFL tenemos menos pero mejor información). No, no mola, aunque me alegro de ver que mucha gente, de todos los colores, comparte mi opinión.
En cualquier caso, otra vez, muchas gracias a todos. Estoy impresionado por la cantidad de visitas que ha tenido el blog desde la publicación del artículo de marras (el día después se superaron las 1000 páginas vistas, cuando normalmente rondan las 500 en un buen día) y en menos de dos días ya es el artículo más leído del blog en toda su (todavía) corta historia. Me han sorprendido mucho las reacciones de todos. También os digo, como le comenté a mi novia (que censuró un poco --muy poco-- el artículo antes de que lo publicase) que esperaba bastantes reprimendas por mis salidas de tono. Se ve que no soy el único que está hasta los huevos de tanta basura.
Un par de cuestiones finales: aunque tantos estemos tan hartos, hay que ser realistas. Creo que la mierda deportiva, igual que la televisiva, está aquí para quedarse. Creado el monstruo, es muy difícil, si no imposible, acabar con él. No soy periodista, pero me temo que en ese mundillo, que conozco poco (pero algo), los enchufes están al orden del día, y el poder establecido es difícilmente modificable. Por eso, creo que difícilmente nos libraremos de nuestros queridos periodistas de referencia. El otro tema es que no volveré a decir ni escribir "el" Osasuna.
Tema cerrado. Vamos con lo que nos espera este fin de semana, que no es poco. Este fin de semana disfrutaremos de la ronda divisional de los playoffs. Antes de estos partidos, unas reflexiones sobre el odio, la euforia y la suerte que me gustaría compartir con vosotros como previa a los cuatro partidos.
* * *
1.- Odio
(Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
Hateful (odio) de The Clash:
Well, I got a friend who's a man
What man?
The man who keeps me from the lovely
He gives me what I need
What you need? What you got?
I need it all so badly
Oh, anything I want, he gives it to me
Anything I want he gives it, but not for free
It's hateful
And it's paid for and I'm so grateful to be nowhere
This year I've lost some friends
Some friends? What friends?
I dunno, I ain't even noticed
You see, I gotta go out again
Again? My friend
I gotta see that mainman
I killed all my nerves
My nerves? What swerves?
And I can't drive so steady
I've lost my memory
My mind? Behind!
I can't see so clearly
El odio, que da todo lo que uno desea. Hay que pagar un precio: se pierden amigos, se pierde la cordura, pero lo da todo. El odio.
¿Tan malo es el odio? Depende de cómo se encauce. Repito lo que escribí, tomado del foro no oficial del Estu, hace unas semanas. Porque yo soy una persona que dicen que odio a mucha gente, pero a mucha gente que no conozco personalmente. "Odiar es sano, si es de ese modo. Es inherente al ser humano, es como el amor. Yo nunca me he pegado con nadie. Conozco a muchos "viva la gentes" y "odiar es malo" que cada dos por tres están a hostias, o de broncas con la novia o los colegas. Por decirlo así, yo odio a gente que no me importa lo más mínimo, para poder así "amar" más a gente que sí me importa. En el fondo es como el pitorrito de una olla a presión, el equilibrio para que los garbanzos estén en condiciones óptimas".
Sin embargo, como es evidente, generalmente el odio no genera más que desgracias. Ya lo decía Yoda, el miedo es el camino hacia el Lado Oscuro: el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. El odio es, casi siempre, pernicioso.
La estructura de la NFL, conformada por ocho divisiones, incrementa la rivalidad entre los equipos que comparten división. Cada uno de esos rivales se enfrentan, al menos, dos veces al año entre sí. Pueden también encontrarse en playoffs. Muchos golpes, muchas ganas de vencer al rival, mucha frustración generada en caso de derrota y muchas ganas de venganza. Frecuentemente esa rivalidad se transforma en odio.
En esta "ronda divisional" (así la llaman en la NFL, aunque bien podría denominarse "semifinal de conferencia") tenemos dos enfrentamientos intradivisionales. En ambos el odio ya ha aflorado. En un caso, se trata de un odio relativamente sano, o por lo menos, más noble. En el otro, encontramos un odio ruin y traicionero, que llega al plano personal. En el primer odio, por lo menos se respeta al rival; en el segundo, se pierde todo tipo de respeto.
El primer tipo de odio es el que creo que se profesan Steelers y Ravens. Tampoco nos engañemos, que al fin y al cabo es odio. Ambos equipos se tienen muchas ganas. El odio se viene fraguando en muchos enfrentamientos. A principios del mes de agosto escribía que, de entre los rivales de la AFC Oeste, que históricamente tienen motivos para llevarse mal, los que más ganas se tienen son Pittsburgh y Baltimore. Decía entonces que puede que a día de hoy la rivalidad más violenta y encarnizada sea la de Steelers y Ravens, que aunque carecen de vínculos históricos comunes, han disputado choques plagados de rudeza innecesaria en los últimos años.
Una de las acciones que ha contribuido a construir este odio es este placaje salvaje de Ryan Clark a Willis McGahee.
Digo que ese odio es "sano" porque los rivales descargan sus tensiones en el terreno de juego. Son partidos plagados de violencia, pero la violencia se queda en el propio campo. Aunque se odian, fuera del campo se respetan e incluso últimamente se admiran. Precisamente Ryan Clark, el autor del salvaje placaje anterior, antes del segundo de los enfrentamientos de la pasada temporada regular, manifestaba que no odiaba particularmente a los Ravens, y que, de hecho, como muestra de respeto hacia ellos, si no pudiese jugar en los Steelers, le gustaría hacerlo en los Ravens. "I don't particularly hate them. In fact, the ultimate respect I can give them is if I couldn't play for Pittsburgh, I'd want to play for Baltimore". Eso sí, pedía que no se interpretasen sus declaraciones como que quería jugar en los Ravens.
Con anterioridad, antes del primero de los partidos de la temporada, Ray Lewis y Ben Roethlisberger se intercambiaron mensajes de apoyo. Decía Lewis que quería animar a Roethlisberger, ya que entendía la situación en la que se encontraba, parecida a la que vivió él cuando fue investigado por un caso de homicidio. Pero bueno, no todos son mensajes de paz y amor. Terrell Suggs colgó una foto en Twitter con esta provocativa camiseta:
Vamos, que se odian, pero se respetan. Y la igualdad es máxima. Os lo comenté tras su partido de la decimotercera jornada. Baltimore y Pittsburgh se han enfrentado 4 veces en las últimas 2 temporadas. Igualdad absoluta. Baltimore gana 2 veces, Pittsburgh otras 2. Baltimore consigue un total de 67 puntos, Pittsburgh otros 67. Baltimore anota 7 touchdowns y 6 field goals, Pittsburgh 7 touchdowns y 6 field goals.
Advertidos estáis: en el primer partido de la divisional round habrá mucha sangre e igualdad. La clave, como siempre sucede cuando hablamos de Baltimore y Pittsburgh, estará en las defensas. La que se muestre más firme y oportunista probablemente llevará al éxito a su equipo. Y que nadie se fíe de la ventaja de campo de los Steelers: esta temporada Baltimore venció en Pittsburgh y Pittsburgh en Baltimore.
En el otro enfrentamiento intradivisional de la AFC, el odio es menos sano. El tema viene de lejos. Aunque esta semana el que ha comenzado las hostilidades fue Antonio Cromartie, de los Jets, creo que el que tiró la primera piedra durante la pretemporada fue Tom Brady. Coincidiendo con la emisión de la serie documental Hard Knocks, que mostraba lo que sucedía en el training camp de los Jets, Brady dijo que no la veía porque odiaba a los Jets. A continuación Rex Ryan dijo que no le gustaba Tom Brady, aunque lo respetaba (?).
Esta semana, Cromartie profirió unos cuantos insultos hacia Brady. Dijo que Brady era un capullo (asshole). El insulto vino cuando se le preguntó a Cromartie por un gesto que hizo Brady en el partido que ganaron los Pats por 45-3 a los Jets tras anotar un touchown, cuando habría señalado a la banda de los Jets. Brady negó haber hecho eso, dice que no es su estilo. Y que responderán en el terreno de juego.
Además de las poco elegantes declaraciones de Cromartie, el entrenador más bocazas de la NFL, Rex Ryan, ha dicho que su enfrentamiento con Belichick era algo personal. Lo mismo que dijo antes del partido de primera ronda contra los Colts, aunque en ese caso se refería a Peyton Manning. Como le dio suerte, parece que repite. Un bocazas. El fin no justifica los medios, Rex.
Y para terminar de calentar las cosas, aunque de un modo más sibilino e ingenioso, Wes Welker no paró de hacer referencias a pies o a dedos de los pies durante su rueda de prensa. Recordaréis que Rex Ryan se vio envuelto en un pequeño escándalo hace unas semanas en relación con su supuesto fetichismo por los pies de su esposa. Un poco de maldad por parte de Welker:
En temporada regular, un partido para cada uno. En el primero, se impusieron los Jets en New Jersey. En el segundo, los Patriots humillaron al equipo de Ryan. Tanta provocación, tanto odio, hizo que los Patriots no mostrasen misericordia alguna frente a un rival vencido. No levantaron el pie del acelerador. 45-3.
¿Dónde estará la clave el próximo domingo? Probablemente en la defensa de los Jets. Si consigue contener al mejor ataque de la NFL, que lleva y cuenta con el quarterback más en forma de la competición, además de otros jugadores ansiosos por demostrar lo que pueden hacer, los Jets tendrán alguna opción. Si los Patriots vuelven a pasar de 30 puntos, dudo mucho que el ataque de los Jets pueda estar a la altura.
* * *
2.- Euforia
(Del gr. εὐφορία, fuerza para llevar o soportar).
1. f. Capacidad para soportar el dolor y las adversidades.
2. f. Sensación de bienestar, resultado de una perfecta salud o de la administración de medicamentos o drogas.
3. f. Estado de ánimo propenso al optimismo.
Aficionados de equipos que vencieron en su partido de wild card: sed prudentes. La experiencia nos muestra que en muchas ocasiones la euforia se dispara con respecto de estos equipos. Dado que se enfrentan a rivales que vienen de una semana de descanso y que, frecuentemente, terminan la temporada sin forzar (porque suelen tener asegurado el first-round bye), nos olvidamos de que estos rivales son muy buenos. Y claro, llegan estos equipos vencedores desde la wild card round y el equipo que juega en casa les recuerda que por algo son el cabeza de serie número 1 o 2 de la conferencia.
¿Ejemplos? La temporada pasada encontramos en los playoffs de la NFC un par de ellos. Arizona y Dallas vencieron en sus respectivos partidos de primera ronda. Se enfrentaban frente a los Saints y los Vikings, respectivamente, equipos que habían levantado el pie del acelerador a final de temporada. Muchos pronósticos se alineaban con los red-hot Cardinals y Cowboys. Y llegaron los números 1 y 2 de la NFC y les recordaron que se habían ganado su plaza por algún motivo. Los eufóricos equipos de wild card cayeron con estrépito.
Esto lo comento al hilo del Falcons-Packers. Espero fervientemente que no suceda lo que relato en los anteriores párrafos, pero el hype, las altas expectativas con las que sale Green Bay de la primera ronda, me recuerdan a cómo salieron Arizona y Dallas el pasado año. La mayoría de analistas están dando a los Packers como favoritos para este partido. Se basan, entre otros argumentos, en que el enfrentamiento de regular season fue muy igualado, y entonces los Packers no contaban con un juego de carrera en el que apoyarse. Ahora está Starks, el sorprendente novato que superó las 120 yardas de carrera en Philadelphia. Pero ojo porque, como ya dije, Starks hizo un muy buen partido contra San Francisco en la regular season y la semana siguiente estuvo inoperante contra Detroit. En un partido en el que la línea ofensiva de Green Bay se vio superada por los pass rushers de Detroit. Penetration everywhere, que decían los comentaristas de aquel partido.
La clave, como ya comenté más de una vez, creo que estará en la línea de scrimmage. Si la línea ofensiva de los Falcons, una de las mejores de la NFL, rinde a la altura de la temporada regular y repite el partido que realizó contra los Packers en la 12.ª jornada, probablemente Atlanta volverá a ganar. Turner tendrá espacios para correr y Ryan estará muy cómodo para pasar. Recordemos que en el partido de regular season Ryan completó 24 de sus 28 lanzamientos. Los blitzes (considerando como tales las situaciones en las que cinco o más defensores intentaban presionar al pasador) no funcionaron entonces: Ryan completó 10 de sus 12 pases. Ningún big play pero muchos pases seguros con los que mover las cadenas.
Si el ataque de Atlanta funciona, la esperanza de Green Bay es que su ataque lo haga aún mejor. Un shootout. Para eso, necesitará que su línea ofensiva dé tiempo a Rodgers para pasar y abra huecos al backfield para correr. Si no, Green Bay seguramente recurrirá a las formaciones de 5 receptores utilizadas en el partido de regular season. Formaciones arriesgadas y que apuestan todo al pase, pero que funcionaron entonces. Eso sí, como los receptores de los Packers sigan cometiendo drops (dejar caer pases) lo pagarán caro. En cualquier caso, sospecho que quien domine la línea vencerá. Y no os dejéis llevar por la euforia de la primera ronda. Los Falcons son el primer clasificado de la NFC por algo, juegan en casa, donde solo perdieron un partido en toda la temporada y donde, cuando Matt Ryan es su quarterback titular, presentan un balance de 19-1.
* * *
3.- Suerte
(Del lat. sors, sortis).
1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Así lo ha querido la suerte.
2. f. Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede. Juan tiene mala suerte. Libro de buena suerte.
3. f. Suerte favorable. Dios te dé suerte. Juan es hombre de suerte.
4. f. Casualidad a que se fía la resolución de algo. Elegir caudillo por suerte. Decídalo la suerte.
5. f. Sorteo que se hace para elegir los mozos destinados a cubrir el cupo del servicio militar.
6. f. Aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas. Ignoro cuál será mi suerte. Fiar a hombres incapaces la suerte del Estado.
7. f. Estado, condición. Mejorar la suerte del pueblo. Hombre de baja suerte.
8. f. Cada uno de ciertos medios casuales empleados antiguamente para adivinar lo por venir. Son las más célebres las llamadas suertes de Homero, u homéricas; de Virgilio, o virgilianas, o de los santos, las cuales consistían en abrir al acaso las obras de estos poetas o la Sagrada Escritura e interpretar las primeras palabras que se ofrecían a la vista.
9. f. Género o especie de algo. Feria de toda suerte de ganados.
10. f. Manera o modo de hacer algo.
11. f. Como contrapuesto al azar en los dados y otros juegos, puntos con que se gana o acierta.
12. f. En la lidia taurina, cada uno de los lances.
13. f. En la lidia taurina, cada uno de los actos ejecutados por el diestro, especialmente cada uno de los tercios en que se divide la lidia. Suerte de varas.
14. f. Parte de tierra de labor, separada de otra u otras por sus lindes.
15. f. U. con los ordinales primera, segunda, tercera, etc., para designar calidad respectiva de los géneros o de otra cosa.
16. f. Impr. Conjunto de tipos fundidos en una misma matriz.
17. f. Arg., Bol. y Ur. carne.
18. f. Perú. Billete de lotería.
19. f. ant. En el comercio, capital, hacienda, caudal.
Y terminamos con la suerte. Sé que las autocitas son poco elegantes y algo narcisistas, pero, una vez más, os recuerdo lo que comentaba sobre la importancia de la suerte para llegar al triunfo. Sí, suerte, lisa y llanamente. Todo equipo ganador necesita una dosis de suerte, porque raro es que no se vea contra las cuerdas en algún momento de la temporada. Como diría Arsenio Iglesias, qué duda cabe.
Hay ejemplos a patadas de esto, y en todos los deportes. En fútbol, qué sería del Barça del triplete si Iniesta no mete ese gol en Stanford Bridge en el último minuto (o si el árbitro hubiese pitado alguno de los penaltis cometidos por el Barça ese partido, y el Chelsea lo hubiese metido --esta última parte se les olvida a muchos cuando se habla de los partidos robados porque no se pitan penaltis: los penaltis a veces se fallan, que nos lo digan a los del Dépor--); el mismo Barça gana tres ligas consecutivas en la última jornada gracias a que el líder no gana (las dos ligas de Tenerife y la del famoso penalti). La selección española gana la Eurocopa gracias a que Casillas está más inspirado que Buffon en una tanda de penaltis (la lotería futbolística por antonomasia). Coño, que Grecia ganó una Eurocopa, y ese era un equipo infame, cómo iba a ganarla sino de suerte. En baloncesto, la selección española es campeona del mundo gracias a que Andrés Nocioni falla un triple absolutamente solo desde una esquina.
Y en football, pues lo mismo, ejemplos a patadas. (...) Una de las más afortunadas (y polémicas) jugadas de la historia de la NFL, la inmaculada recepción. ¿Recordáis el partido de la Tuck Rule? Tampoco hay que remontarse a tiempos tan pasados. Los últimos tres campeones de la Super Bowl, Saints, Steelers y Giants, han estado alguna vez más fuera que dentro; tanto, que su derrota era casi segura en algún momento de la postemporada. Los Giants ganan la Super Bowl gracias a que David Tyree consigue una increíble recepción apoyándose su casco en una jugada en la que Eli Manning se libra del sack milagrosamente (estos Giants también tuvieron su dosis de suerte en la final de la NFC, donde el amigo Brett lanzó una intercepción en la prórroga que permitió a los de East Rutherford recuperar el balón y chutar el field goal ganador); los Steelers tenían la Super Bowl perdida después del touchdown de Larry Fitzgerald en los últimos minutos del 4.º cuarto de la Super Bowl, y la posición de campo desde la que empiezan el drive ganador era pésima, pegada a su propia end zone. Incluso cometieron un holding que les retrasó 10 yardas en uno de los downs. Los últimos campeones, los Saints, tenían el partido perdido: con empate en el marcador, los Vikings estaban en field goal range, y sucede lo increíble: saltan 12 jugadores al huddle, por lo que se les penaliza con 5 yardas, lo que les saca de field goal range y les obliga a arriesgar algo más en la elección de la jugada. Entonces, Brett hace lo mismo que en su último pase con los Packers y con los Jets: lanza una intercepción más que unir a su récord histórico de la NFL. El partido va a la prórroga, los Saints ganan el cara o cruz y consiguen el field goal ganador. Tres golpes de suerte seguidos.
Suerte, suerte, suerte. Siempre necesitas algo de suerte, porque por bueno que seas, en algún momento te verás jodido.
Bears y Seahawks son, junto con Jets y Falcons (por sus "huidas" en los últimos segundos de partido), los equipos que han tenido más suerte en lo que llevamos de temporada. Lo que les hace especialmente peligrosos, nadie más temible que un equipo aliado con la suerte. Y en playoffs han tenido también la suerte de encontrarse. Están encantados de ello, seguro. Los Bears han tenido la fortuna de conseguir el first-round bye a pesar de que es como poco discutible que sean uno de los mejores dos equipos de la NFC (personalmente, no creo que estén ni entre los cuatro mejores, pero esa es otra discusión). Los Seahawks han tenido la suerte de estar encuadrados en una división barata, en la más barata de la historia, y de depender de sí mismos para ganarla a falta de una jornada cuando presentaban un balance de 6-9. Y de jugar un primer partido en su casa. Y de jugar frente a uno de los pocos rivales que no les ha destrozado fuera de Seattle en temporada regular. No solo eso, sino que los Seahawks ya vencieron en Chicago. Encantados de conocerse, menuda suerte.
Podríamos comentar las virtudes de la defensa de Chicago, la debilidad de su línea ofensiva, el peligro que entrañan los retornos de Devin Hester (por parte de los Bears) y Leon Washington (Seahawks), de lo poco fiables que resultan Hasselbeck y Cutler, de lo irregulares que son Matt Forté y Marshawn Lynch... Pero en un partido en el que se enfrentan los dos equipos más suertudos de la NFL, quién va a ganar, ¡pues el que tenga más suerte!
* * *
Que disfrutéis del fin de semana. Yo ya estoy preparando la fiesta del sábado noche en mi casa. Disfrutad como si lo fueran a prohibir. Y nunca mejor dicho, porque en estos momentos las probabilidades de cierre patronal (es decir, de que no haya NFL el próximo año o por lo menos no se dispute la temporada íntegra) son bastante altas.
Recuerdo los horarios y canales. Ojo porque según acaba de anunciar Mariano Tovar en su blog los partidos del domingo irán por Multideporte en vez de por Sportmanía. Pésima noticia para abonados de Imagenio, Ono y plataformas similares que solo cuentan con Sportmanía. Una putada. Y encima, por culpa de la NBA, ninguno de los partidos del domingo irán en HD. Ea.
Sábado:
22.30 (hora peninsular española): Steelers-Ravens, por Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
2.00 (h.p.e.): Falcons-Packers, por Sportmanía y Canal+ Deportes HD.
Domingo:
19.00 (h.p.e.): Bears-Seahawks, por Multipantalla 1 (supongo que dial 180 de Digital+).
22.30 (h.p.e.): Patriots-Jets, por Multipantalla 4 (supongo que dial 183 de Digital+).
viernes, 14 de enero de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
La NFL en España y otras historias (con esto no voy a hacer amigos, me temo)
Este blog se llama Rudeza Necesaria por algo, advierto.
Aviso que no solo voy a hablar de football, sino también, y mucho, de la prensa deportiva patria y de fútbol. Como me veo venir, y es probable que a continuación haya bastante trash talking, Trash, de los New York Dolls.
Escribo este artículo al hilo de los que se publicaron (ya hace tiempo) en Storm Blitz y en Zona Roja sobre el football en España (el primero) y la cobertura de la NFL por parte de As y los medios de Prisa en general (el segundo).
En el primero de los artículos, su autor, Gonzalo, se plantea si el fútbol americano tiene los ingredientes necesarios para triunfar en España (o, por lo menos, estar a la altura de otros deportes minoritarios) o si nunca terminará de calar. Para ello, estudia qué ingredientes tiene el football y si son suficientes para ser un deporte de éxito. Su conclusión es que "parte de unas condiciones muy desfavorables para triunfar en España: no hay tradición ninguna, es un deporte extranjero, tiene unas reglas complicadas, etc. pero tiene los ingredientes necesarios para ser un deporte con éxito entre el público español y superar esos handicaps. Con un poco más de publicidad en los medios y mejor trato en la prensa deportiva ya se conseguiría avanzar bastante".
En su momento comenté al pie de ese artículo que lo único que interesa en España es el Barça, el equipo al que le metió 5 el Barça, y los deportistas españoles que "luchan contra el mundo" en competiciones que se hace creer desde aquí que son muy trascendentes. El "nacionaldeportismo", que le llaman algunos. ¿Ejemplos? la F1 solo interesa si está Alonso, el tenis con Nadal, la NBA por Gasol, las motos por los españoles, y así absolutamente todo. En cuanto deje de haber españoles, nadie lo seguirá. Recuerden qué pasó con el ciclismo cuando lo dejó Indurain. Le comentaba, pues, que la única vía para que se siga la NFL en España es que haya un jugador español que destaque.
Dudo que deje de ser así: cualquier evento deportivo de masas necesita una cobertura masiva de alguno de los grandes grupos mediáticos. Es imposible que lo hagan con la NFL. Además, últimamente se ha impuesto la moda de, a excepción del fútbol, hablar únicamente de los eventos deportivos cuyos derechos tiene cada medio. Así, Telecinco nos bombardeaba con la F1 con Alonso, pero Antena 3 o Televisión Española pasaban de puntillas sobre su actualidad; hoy Telecinco no dice nada . Por eso, salvo que Prisa, que recordemos que ya no tiene ningún canal de televisión en abierto, decida hacer campaña con la NFL (en la Ser, el As o El País), esto seguirá siendo muy minoritario. La Ser hacía lo suyo con la Super Bowl, que aunque parezca una tontería ha acercado a mucha gente a la NFL. Ahora que la mayoría del equipo de deportes de la Ser está en la Cope, no sé si se mantendrá la retransmisión de la Super Bowl. En la Ser ya no están los que la hacían y la Cope no creo que tenga interés en promocionar un deporte del que carece de derechos. Es triste, pero sin interés económico de por medio, no se informa.
En el artículo de Zona Roja, Mariano Tovar respondía a ciertas quejas sobre la información sobre fútbol americano que se incluye en el As. Con un tono de evidente enfado, pedía el autor que se diesen ejemplos de periódicos europeos que diesen mayor cobertura que el As al fútbol americano. Seguramente no los habrá, por mucho que en el Reino Unido la NFL tenga mayor trascendencia y difusión que en España.
Bueno, admito que soy el primero en no comprar el As. Por dos motivos, fundamentalmente. El primero, como ya apunté en el algún Plácido domingo, jodido lunes, por motivos de salud. Cuando leo la gilipollez del Villarato, el cinismo e hipocresía (por decirlo con palabras suaves) de su director en sus artículos, o compruebo que se puede vivir de escribir tonterías, como hacen Roncero o Manolete, me pongo de muy mala hostia. Prefiero evitarlo. Siento que se está insultando al lector. Me niego a pagar por eso, por propaganda tendenciosa.
El segundo motivo es que prácticamente todos los contenidos de la edición impresa del As están en su web. De buena gana voy a pagar algo a lo que puedo acceder gratis. Es curioso, pero los medios digitales de Prisa pasaron de ser los primeros en cobrar por acceder a contenidos (¿recordáis ElPaís.com de pago?) a, en vista del fracaso y de la ventaja que les estaban tomando otros competidores (elmundo.es), a volcar todos los contenidos impresos en la web. Vamos, que tienes prácticamente todo el periódico gratis online. Algo que ni siquiera El Mundo o Marca hacen, que se reservan bastantes artículos para la edición impresa. Y, recientemente, los medios de Unidad Editorial (Marca, El Mundo y Expansión) han sacado sus contenidos online de pago, como Prisa al principio. Sigo siendo bastante escéptico sobre el posible éxito de los contenidos de pago en Internet, pero bueno. El caso es que aunque me gustase el As, teniéndolo gratis vía web, no lo compraría.
Sobre la calidad de As, Marca y prensa deportiva española en general volveré más adelante con mayor detalle.
Centrémonos en la cobertura informativa de la NFL en España.
Aviso que no solo voy a hablar de football, sino también, y mucho, de la prensa deportiva patria y de fútbol. Como me veo venir, y es probable que a continuación haya bastante trash talking, Trash, de los New York Dolls.
Escribo este artículo al hilo de los que se publicaron (ya hace tiempo) en Storm Blitz y en Zona Roja sobre el football en España (el primero) y la cobertura de la NFL por parte de As y los medios de Prisa en general (el segundo).
En el primero de los artículos, su autor, Gonzalo, se plantea si el fútbol americano tiene los ingredientes necesarios para triunfar en España (o, por lo menos, estar a la altura de otros deportes minoritarios) o si nunca terminará de calar. Para ello, estudia qué ingredientes tiene el football y si son suficientes para ser un deporte de éxito. Su conclusión es que "parte de unas condiciones muy desfavorables para triunfar en España: no hay tradición ninguna, es un deporte extranjero, tiene unas reglas complicadas, etc. pero tiene los ingredientes necesarios para ser un deporte con éxito entre el público español y superar esos handicaps. Con un poco más de publicidad en los medios y mejor trato en la prensa deportiva ya se conseguiría avanzar bastante".
En su momento comenté al pie de ese artículo que lo único que interesa en España es el Barça, el equipo al que le metió 5 el Barça, y los deportistas españoles que "luchan contra el mundo" en competiciones que se hace creer desde aquí que son muy trascendentes. El "nacionaldeportismo", que le llaman algunos. ¿Ejemplos? la F1 solo interesa si está Alonso, el tenis con Nadal, la NBA por Gasol, las motos por los españoles, y así absolutamente todo. En cuanto deje de haber españoles, nadie lo seguirá. Recuerden qué pasó con el ciclismo cuando lo dejó Indurain. Le comentaba, pues, que la única vía para que se siga la NFL en España es que haya un jugador español que destaque.
Dudo que deje de ser así: cualquier evento deportivo de masas necesita una cobertura masiva de alguno de los grandes grupos mediáticos. Es imposible que lo hagan con la NFL. Además, últimamente se ha impuesto la moda de, a excepción del fútbol, hablar únicamente de los eventos deportivos cuyos derechos tiene cada medio. Así, Telecinco nos bombardeaba con la F1 con Alonso, pero Antena 3 o Televisión Española pasaban de puntillas sobre su actualidad; hoy Telecinco no dice nada . Por eso, salvo que Prisa, que recordemos que ya no tiene ningún canal de televisión en abierto, decida hacer campaña con la NFL (en la Ser, el As o El País), esto seguirá siendo muy minoritario. La Ser hacía lo suyo con la Super Bowl, que aunque parezca una tontería ha acercado a mucha gente a la NFL. Ahora que la mayoría del equipo de deportes de la Ser está en la Cope, no sé si se mantendrá la retransmisión de la Super Bowl. En la Ser ya no están los que la hacían y la Cope no creo que tenga interés en promocionar un deporte del que carece de derechos. Es triste, pero sin interés económico de por medio, no se informa.
En el artículo de Zona Roja, Mariano Tovar respondía a ciertas quejas sobre la información sobre fútbol americano que se incluye en el As. Con un tono de evidente enfado, pedía el autor que se diesen ejemplos de periódicos europeos que diesen mayor cobertura que el As al fútbol americano. Seguramente no los habrá, por mucho que en el Reino Unido la NFL tenga mayor trascendencia y difusión que en España.
Bueno, admito que soy el primero en no comprar el As. Por dos motivos, fundamentalmente. El primero, como ya apunté en el algún Plácido domingo, jodido lunes, por motivos de salud. Cuando leo la gilipollez del Villarato, el cinismo e hipocresía (por decirlo con palabras suaves) de su director en sus artículos, o compruebo que se puede vivir de escribir tonterías, como hacen Roncero o Manolete, me pongo de muy mala hostia. Prefiero evitarlo. Siento que se está insultando al lector. Me niego a pagar por eso, por propaganda tendenciosa.
El segundo motivo es que prácticamente todos los contenidos de la edición impresa del As están en su web. De buena gana voy a pagar algo a lo que puedo acceder gratis. Es curioso, pero los medios digitales de Prisa pasaron de ser los primeros en cobrar por acceder a contenidos (¿recordáis ElPaís.com de pago?) a, en vista del fracaso y de la ventaja que les estaban tomando otros competidores (elmundo.es), a volcar todos los contenidos impresos en la web. Vamos, que tienes prácticamente todo el periódico gratis online. Algo que ni siquiera El Mundo o Marca hacen, que se reservan bastantes artículos para la edición impresa. Y, recientemente, los medios de Unidad Editorial (Marca, El Mundo y Expansión) han sacado sus contenidos online de pago, como Prisa al principio. Sigo siendo bastante escéptico sobre el posible éxito de los contenidos de pago en Internet, pero bueno. El caso es que aunque me gustase el As, teniéndolo gratis vía web, no lo compraría.
Sobre la calidad de As, Marca y prensa deportiva española en general volveré más adelante con mayor detalle.
Centrémonos en la cobertura informativa de la NFL en España.
Creo sinceramente que la cobertura de la NFL es mejor en España que la del fútbol español y me atrevería a decir que mejor que la de cualquier otro deporte. No en cantidad, sin duda, pero sí en calidad. No obstante, es cara. Me explico: ¿cuántos artículos o reportajes decentes podéis leer o ver sobre fútbol español? Pocos, muy contados. Todo es una puta mierda, de una calidad sonrojante. Dice uno de los pocos articulistas decentes del periodismo deportivo español, Santiago Segurola, en su charla con lectores del pasado 10 de enero, que "(...) Se habla mucho de la crisis del periodismo deportivo en la parte escrita, en el papel, pero me parece mucho más grave en el terreno televisivo. Hace 30 años, en Televisión Española, se hacía una programación deportiva diaría de gran calidad, con todos los géneros periodísticos incluidos. Ahora casi todo me resulta penoso (...)"
No así con la NFL, donde los contenidos audiovisuales son casi inmejorables. Por lo que hacen en Estados Unidos fundamentalmente, sí, pero Prisa ha sabido tratar el producto. Habrá quien se queje de los comentarios de Zanoni o Molina, (o de MAC cuando está) pero en general pocas pegas, por no decir ninguna, le podemos poner a Digital+ por su cobertura de la NFL. Cuatro partidos en directo cada jornada, normalmente dos de ellos en alta definición, resúmenes entre semana y otros programas (NFL Game Day) de excelente factura. Los playoffs al completo en directo, y la mayor parte en alta definición (esta semana nos fastidia la NBA el domingo, si no probablemente todo iría en HD). Como digo, no nos podemos quejar, aunque yo ya me haya quejado en su día. Además, tenemos disponible el Game Pass, que no es barato pero cuya calidad es inmejorable: todos los partidos por Internet en alta definición. Una auténtica gozada. Es más fácil seguir la NFL que la liga de fútbol.
En cuanto a los análisis y artículos de opinión sobre NFL en España, aunque no esté destinada a las masas, es también me parece difícilmente mejorable. Casi todo, por no decir todo, está en Internet, eso sí.
Zona Roja, el blog de Mariano Tovar, se actualiza prácticamente todos los días, muchos días incluso varias veces. No es peloteo (odio el peloteo): los contenidos de ese blog mejoran el 99,99% de lo que se escribe en España sobre deportes. Está de puta madre. Creo que aunque solo existiese ese blog, el aficionado español tendría más que suficiente.
Después, y que no se me enfade nadie, estamos el resto de blogs y páginas de Internet. Tenéis los enlaces en Doble Cobertura. Cada uno hace lo que puede, y bastante es. Creo que en general, y no incluyo a este blog porque no soy el que debe juzgarlo, la calidad de todos es muy alta. Y cada día somos más.
En el terreno radiofónico (o parecido) tenemos el podcast semanal de Football Speech. Una animada tertulia en la que os podéis enterar de lo que pasa cada fin de semana. En el mismo site, y aunque no se trate puramente de un medio impreso, la revista Football Speech se publica mensualmente en formato pdf. No es impreso pero casi. Muchos colaboradores que comentan casi todos los temas de la actualidad y no tan actualidad del fútbol americano. Esta semana incluso tenemos número especial sobre la ronda de wild card.
No se puede pedir más, y a menor coste (casi todo esto se hace de forma desinteresada), en un país en el que el fútbol americano es un deporte tan minoritario. Que me perdonen si me olvido de alguien, no es mi intención.
Además, tenemos acceso a los medios extranjeros, que dan mil vueltas a los españoles. Hay que saber inglés, eso sí. Mis favoritos son Peter King y Gregg Easterbrook, de los que ya os hablé, pero hay mucho y mucho bueno.
¿Por qué son los medios los que se han cargado la competición? Pues porque la principal vía de ingresos de los clubes es la venta de derechos televisivos. Los medios de comunicación son los que pagan. Y así pagan en las principales ligas europeas, según un reciente artículo del diario ABC:
La comparación resulta espeluznante. En ningún otro país existe una distribución tan desigual del dinero del fútbol como en España. Y me diréis: bueno, será porque a la gente solo le interesan esos dos equipos. Y os responderé: y una mierda, porque esos equipos juegan siempre contra un rival y al amparo de una competición oficial. Nadie vería una liga de dos compitiendo todos los fines de semana hasta el hastío (supongo). A nadie le interesaría un torneo amistoso, sin el sello de oficial que da la LFP (supongo). Evidentemente los dos tiranos tienen derecho a cobrar más, como sucede en las demás ligas, pero si les das "tanto más", te cargas la competición. Así es imposible que los demás equipos les planten cara, y en Europa terminará por producirse una situación similar, dado el doping financiero del que se benefician los dos tiranos hispanos.
No leeréis a casi ningún periodista denunciar esta cuestión. Todos están al servicio de los que pagan o, directamente, están a favor de que perdure esta situación.
Además, los dos tiranos acaparan casi el 100% del mercado publicitario español. Me explico: para aumentar la clientela, las empresas pueden recurrir a la publicidad. Más o menos suele funcionar. La demanda también se crea. Las necesidades se crean. No necesitamos un iPad, pero nos crean la necesidad de quererlo. La publicidad de los equipos de fútbol, que les permite ampliar su masa social, consiste en salir en los medios de comunicación. Al hablar solo de los dos tiranos, la prensa hace que su audiencia suba en detrimento de los demás. Los demás son cada vez más pequeños, insignificantes, inexistentes. Es un círculo vicioso. Para los medios nacionales solo existen los dos equipos, los demás no son noticia jamás, excepto cuando juegan contra los otros. Crean una necesidad de noticias y de cobertura sobre estos dos. Igual que hizo, con mucho éxito de audiencia, Telecinco con Fernando Alonso. No nos paraban de bombardear sobre noticias de fórmula 1 cuando era la cadena que tenía los derechos. Parecía el evento deportivo (para mí el adjetivo sobra) más importante del planeta. Y todo dios a ver ese puto coñazo insufrible de hora y media de duración.
Y me diréis: si lo pagan es porque lo vale. Y os contestaré: y una mierda. Si realmente esos derechos televisivos valiesen lo que se paga por ellos, Mediapro no estaría en concurso de acreedores y Sogecable (ahora Prisa Televisión) no estaría con el agua al cuello. No diré que se lo merecen por haberse cargado la competición, porque hay mucha gente que trabaja en esos grupos de comunicación, pero cierta justicia sí que hay en ello. Así están Mediapro y Sogecable porque, evidentemente, no recuperan su inversión. Entretanto, se han cargado la liga. Cojonudo. No tiene sentido que se pague más por los derechos de la liga española que por los de la inglesa, cuando la Premier tiene mayores ingresos potenciales (todos los partidos son de pago), mayor audiencia global y la economía británica es más pudiente que la española. Así va el país, claro.
Tiene cojones que los dos tiranos se atrevan a presumir de que le meten ocho goles a cualquier otro equipo de la liga. Solo faltaba, vamos. Estamos ante un combate de boxeo entre el mejor Cassius Clay dopado hasta las trancas y un tetrapléjico. Una pena para el Barça, equipo al que reconozco que me encanta ver, porque juega mejor que ningún otro equipo que jamás haya visto, pero cuyos éxitos actuales quedarán empañados por la ausencia de competencia, por el doping financiero o, como se dice en Derecho de la Competencia, el abuso de posición dominante. Solo tiene un igual con el que competir, y ese igual gestiona sus inagotables recursos bastante mal, como prueban las cinco derrotas consecutivas que lleva frente al Barça, muchas de ellas humillantes.
Ah, y me toca especialmente los cojones que los mismos que se han cargado la competición, la prensa, quiera vender que la competición sigue siendo la releche. Cuando Carlos Martínez, perteneciente a cierto grupo empresarial que paga un pastizal (a dos clubes, fundamentalmente) por los derechos del fútbol y que necesita que el populacho pague por verlo, dice que el nivel medio no ha bajado, sino que es el de los otros dos el que ha subido, me entran tales cabreos que me entran ganas de darme de baja del Digital+. Me toca mucho la moral, la verdad. Que se lo digan al Dépor (caso extremo) o al Valencia, que tiene que vender lo mejor que tiene. Hace no mucho la selección española contaba con jugadores de muchos equipos, los colores estaban relativamente repartidos. Hoy, el once titular es casi monocromático. Los del Barça, algunos del innombrable y alguna excepción de poca importancia.
En tan solo diez años hemos pasado de una competición en la que tres equipos llegaban con opciones de ser campeones a la última jornada, en la que tres equipos españoles llegaban a semifinales de la Copa de Europa, que ganaría finalmente el quinto clasificado de la liga, y en la que el campeón de liga terminaría siendo un equipo que ni siquiera disputaba la Champions, a una competición en la que el dominio de primero y segundo es tan aplastante que ambos baten récords históricos de puntos, en la que el segundo clasificado, habiendo batido ese récord de puntos, no tiene suficiente para ganar la liga. Una puta mierda. Y que luego Carlos Martínez, a cuyo grupo empresarial le va la vida en que la gente se compre el Canal+ Liga y se abone a Digital+ nos diga que el nivel de los demás no ha bajado, que es el de los otros dos el que sube.
Pero cuidado, que la prensa, y por prensa me refiero a los grandes grupos, no tiene suficiente con la ventaja financiera que ya le ha dado a los dos tiranos. No, además quiere darles ventaja arbitral. Como dice Louis, seudónimo del autor del excelente blog "La libreta de Van Gaal" estamos en la edad de oro del periodismo arbitral. No basta con untarlos de pasta hasta las trancas, con el dinero que no tienen y que no van a recuperar, sino que también es necesario mediatizar a los árbitros. Marca y As en un bando, el más poderoso (por su difusión) por un lado, y El Mundo Deportivo y Sport, en el otro.
Me dan ganas de vomitar. Qué asco, joder. Es que no lo aguanto. Cada vez que hay una puta jugada dudosa en un partido que pueda interpretarse (da igual que sea una interpretación muy forzada, o que conscientemente sepan que no llevan razón) que perjudica al equipo-que-no-debe-ser-nombrado o que beneficia al equipo que les cascó 5, es noticia principal de portada en Marca.com o As.com. Pero qué puto asco. Ningún otra noticia deportiva, como el resultado de otro partido de fútbol, baloncesto, o del deporte que sea, tiene para estos medios la trascendencia que tiene una pretendida equivocación arbitral contra el equipo de sus amores o a favor de su némesis. ¡Villarato! ¡Manita arbitral al Barça!
Si es que se quejan hasta cuando el Barça les casca 5. Tenían que haberles metido 20, a ver si se seguían quejando. La historia llega a tales absurdos que el Marca habla en portada de un "claro penalti" al arrogante portugués (al hortera me refiero, no al del banquillo) y en páginas interiores su experto en temas arbitrales (que por otra parte es Rafa no me jodas) dice que no es penalti. Viva la coherencia.
Desde que Eduardo Inda dirige Marca, la calidad del periódico ha caído a límites inimaginados. Es muy triste. Un sujeto cuyo único mérito conocido era defender la piscina que Pedro J. Ramírez tenía en su chalet de Mallorca, a la que algunos acusaban de ilegal. Que Inda siga en su puesto habla muy mal de Pedrojota, por cierto. Pero bueno, el clon del King de Burger King ahí sigue, con más afán de protagonismo que nunca. Hasta imitadores tiene. Y las imitaciones son bastante fieles a la realidad, por desgracia:
Y pensar que algún día el diario Marca, aunque algo "escorado", era un diario más o menos neutral y prestigioso. Qué pena.
El inventor (nunca mejor dicho) del Villarato, Alfredo Relaño, director del As, creo que es algo más inteligente que Inda, lo cual probablemente hace que su conducta resulte más censurable. En derecho penal un a inimputable, una persona con facultades intelectuales demasiado bajas, grosso modo, se le exime de responsabilidad criminal. Relaño parece más listo, por lo que quizás el reproche deba ser mayor. El inventor del término para designar la conspiración federativa firma artículos tan vergonzantes como ¡Qué fácil es enseñar tarjetas al Madrid! ¿¡¿Pero cómo se puede tener la cara tan dura?!? Fácil es enseñarle tarjetas al Osasuna, al Hércules o al Sporting. Nadie se va a quejar, nadie "importante". Enseñarle tarjetas al innombrable es muy complicado, porque el árbitro que lo hace sabe que se juega aparecer en portada de los medios más leídos en España con un dedo acusador sobre su cabeza. En el punto de mira. Una vergüenza.
Ejemplos de este tipo de miserias los hay a patadas, porque son tan retrasados que no son capaces de guardar un mínimo de coherencia. Otra cantinela que pregonan estos miserables, la voz de su amo, es que el resto de equipos se deja perder con el Barça. Los miserables de Marca destacaban en su portada del pasado domingo que "El Depor (primera falta de ortografía, debería llevar tilde en la e) sólo (segunda falta de ortografía, no debe llevar tilde) le hizo ocho faltas al Barcelona". ¿Sabéis cuantas faltas cometió el Dépor esta misma temporada contra el innombrable, cuando nos cascaron 6? Cinco faltas, tres menos que contra el Barça. Por supuesto, esto no fue noticia. Pero, es más, ¿sabéis cuántas faltas le hizo el Villarreal al Madrid? Ocho, las mismas que el Dépor al Barça. Esto tampoco fue noticia, por supuesto.
Con el tema del Balón de Oro están dando otro espectáculo lamentable, y no me refiero a que adelantasen que Iniesta era el ganador y, posteriormente, dijesen que la opción Xavi cobra enteros. No, me refiero a la tontería que defiende el Marca de que la concesión del Balón de Oro a un argentino se debe a la animadversión a nuestro país que tiene un antiespañol (cómo se puede escribir esta palabra en portada de un periódico de gran tirada, en fin). ¿Pruebas? Ninguna, por supuesto. No se le pueden pedir peras al olmo. Las votaciones son ya públicas, y no existe evidencia alguna de que nadie haya votado presionado. Pero da igual. Vendámosle mierda a la gente, que se la come igual.
Y me diréis, con razón, que si tanto me disgustan estos medios que para qué los leo. Pues no sé, la verdad. Sé que no debería hacerlo. Supongo que como siempre lo he hecho, desde tiempos pasados en los que estos medios no insultaban al lector con sus contenidos, no dejo de hacerlo con la esperanza de que algún día esto cambie. Porque me niego a creer que la mayoría de personas que trabajan en estos medios sean como muchos de los que hoy marcan su línea editorial, como (y listo a algunos de los culpables de que tengamos lo que tenemos) Eduardo Inda, Miguel Serrano (lameculos oficial del anterior), José Vicente Hernáez, Roberto Gómez, Alfredo Relaño, Tomás Roncero, Tomás Guasch o Antonio Esteva.
Los medios catalanes, Sport y El Mundo Deportivo, son aún más sectarios y tendenciosos. De estos sí que nunca recuerdo que hubiesen sido algo neutrales u objetivos en el pasado. Los mismos perros con distinto collar. En estos directamente ni entro (bueno, alguna vez me envían algún enlace y me pongo también de mala leche, así que ya ni cuando me los mandan me meto), así que no hablaré de ellos.
Por desgracia aquí no pasa como en los Estados Unidos, donde los periodistas no tienen miedo de criticarse unos a otros y de opinar quién lo hace bien (por ejemplo, tras la jornada de wild card, elogios unánimes al trabajo de Mike Mayock, habitual del gran programa Playbook de NFL Network, en los comentarios del Seahawks-Saints) y quién lo hace mal (anda que no le caen palos a Joe Theismann e incluso a Jon Gruden por su excesiva indulgencia con muchos jugadores). Allí es muy frecuente, aquí cuesta encontrar una crítica mínima a un compañero. Corporativismo manda. Una pena. Así estamos y así están.
Conclusión
Salvo que algún españolito se convierta en estrella (a día de hoy, altamente improbable), la NFL siempre será un deporte minoritario en España. Dicho esto, creo que la afición seguirá creciendo, porque es un deporte cojonudo y, al contrario de lo que parecen creer los grandes grupos periodísticos, a la gente le suele gustar lo bueno, no solo la mierda que nos venden. Seremos pocos, pero podemos disfrutar de un excelente producto. Como la liga de fútbol doméstica se la han cargado, quien quiera ver una competición real (sin competencia no existe la competición) deberá buscar alternativas. Los domingos, sobran los motivos para pasarse del fútbol al football.
No así con la NFL, donde los contenidos audiovisuales son casi inmejorables. Por lo que hacen en Estados Unidos fundamentalmente, sí, pero Prisa ha sabido tratar el producto. Habrá quien se queje de los comentarios de Zanoni o Molina, (o de MAC cuando está) pero en general pocas pegas, por no decir ninguna, le podemos poner a Digital+ por su cobertura de la NFL. Cuatro partidos en directo cada jornada, normalmente dos de ellos en alta definición, resúmenes entre semana y otros programas (NFL Game Day) de excelente factura. Los playoffs al completo en directo, y la mayor parte en alta definición (esta semana nos fastidia la NBA el domingo, si no probablemente todo iría en HD). Como digo, no nos podemos quejar, aunque yo ya me haya quejado en su día. Además, tenemos disponible el Game Pass, que no es barato pero cuya calidad es inmejorable: todos los partidos por Internet en alta definición. Una auténtica gozada. Es más fácil seguir la NFL que la liga de fútbol.
En cuanto a los análisis y artículos de opinión sobre NFL en España, aunque no esté destinada a las masas, es también me parece difícilmente mejorable. Casi todo, por no decir todo, está en Internet, eso sí.
Zona Roja, el blog de Mariano Tovar, se actualiza prácticamente todos los días, muchos días incluso varias veces. No es peloteo (odio el peloteo): los contenidos de ese blog mejoran el 99,99% de lo que se escribe en España sobre deportes. Está de puta madre. Creo que aunque solo existiese ese blog, el aficionado español tendría más que suficiente.
Después, y que no se me enfade nadie, estamos el resto de blogs y páginas de Internet. Tenéis los enlaces en Doble Cobertura. Cada uno hace lo que puede, y bastante es. Creo que en general, y no incluyo a este blog porque no soy el que debe juzgarlo, la calidad de todos es muy alta. Y cada día somos más.
En el terreno radiofónico (o parecido) tenemos el podcast semanal de Football Speech. Una animada tertulia en la que os podéis enterar de lo que pasa cada fin de semana. En el mismo site, y aunque no se trate puramente de un medio impreso, la revista Football Speech se publica mensualmente en formato pdf. No es impreso pero casi. Muchos colaboradores que comentan casi todos los temas de la actualidad y no tan actualidad del fútbol americano. Esta semana incluso tenemos número especial sobre la ronda de wild card.
No se puede pedir más, y a menor coste (casi todo esto se hace de forma desinteresada), en un país en el que el fútbol americano es un deporte tan minoritario. Que me perdonen si me olvido de alguien, no es mi intención.
Además, tenemos acceso a los medios extranjeros, que dan mil vueltas a los españoles. Hay que saber inglés, eso sí. Mis favoritos son Peter King y Gregg Easterbrook, de los que ya os hablé, pero hay mucho y mucho bueno.
En cambio, la prensa deportiva generalista en España no solo es (con honrosas excepciones) una puta mierda, sino que se ha cargado la única competición doméstica de la que hablan. Hablo de los grandes grupos mediáticos. Sí, la prensa se la ha cargado. Los medios de comunicación españoles han conseguido que en la liga de fútbol ya no sea una competición. Para que exista competición debe de haber competencia, debe haber competidores. En la liga de fútbol solo hay dos. Uno mucho mejor que el otro, y el otro mucho mejor que los otros dieciocho.
¿Por qué son los medios los que se han cargado la competición? Pues porque la principal vía de ingresos de los clubes es la venta de derechos televisivos. Los medios de comunicación son los que pagan. Y así pagan en las principales ligas europeas, según un reciente artículo del diario ABC:
La comparación resulta espeluznante. En ningún otro país existe una distribución tan desigual del dinero del fútbol como en España. Y me diréis: bueno, será porque a la gente solo le interesan esos dos equipos. Y os responderé: y una mierda, porque esos equipos juegan siempre contra un rival y al amparo de una competición oficial. Nadie vería una liga de dos compitiendo todos los fines de semana hasta el hastío (supongo). A nadie le interesaría un torneo amistoso, sin el sello de oficial que da la LFP (supongo). Evidentemente los dos tiranos tienen derecho a cobrar más, como sucede en las demás ligas, pero si les das "tanto más", te cargas la competición. Así es imposible que los demás equipos les planten cara, y en Europa terminará por producirse una situación similar, dado el doping financiero del que se benefician los dos tiranos hispanos.
No leeréis a casi ningún periodista denunciar esta cuestión. Todos están al servicio de los que pagan o, directamente, están a favor de que perdure esta situación.
Además, los dos tiranos acaparan casi el 100% del mercado publicitario español. Me explico: para aumentar la clientela, las empresas pueden recurrir a la publicidad. Más o menos suele funcionar. La demanda también se crea. Las necesidades se crean. No necesitamos un iPad, pero nos crean la necesidad de quererlo. La publicidad de los equipos de fútbol, que les permite ampliar su masa social, consiste en salir en los medios de comunicación. Al hablar solo de los dos tiranos, la prensa hace que su audiencia suba en detrimento de los demás. Los demás son cada vez más pequeños, insignificantes, inexistentes. Es un círculo vicioso. Para los medios nacionales solo existen los dos equipos, los demás no son noticia jamás, excepto cuando juegan contra los otros. Crean una necesidad de noticias y de cobertura sobre estos dos. Igual que hizo, con mucho éxito de audiencia, Telecinco con Fernando Alonso. No nos paraban de bombardear sobre noticias de fórmula 1 cuando era la cadena que tenía los derechos. Parecía el evento deportivo (para mí el adjetivo sobra) más importante del planeta. Y todo dios a ver ese puto coñazo insufrible de hora y media de duración.
Y me diréis: si lo pagan es porque lo vale. Y os contestaré: y una mierda. Si realmente esos derechos televisivos valiesen lo que se paga por ellos, Mediapro no estaría en concurso de acreedores y Sogecable (ahora Prisa Televisión) no estaría con el agua al cuello. No diré que se lo merecen por haberse cargado la competición, porque hay mucha gente que trabaja en esos grupos de comunicación, pero cierta justicia sí que hay en ello. Así están Mediapro y Sogecable porque, evidentemente, no recuperan su inversión. Entretanto, se han cargado la liga. Cojonudo. No tiene sentido que se pague más por los derechos de la liga española que por los de la inglesa, cuando la Premier tiene mayores ingresos potenciales (todos los partidos son de pago), mayor audiencia global y la economía británica es más pudiente que la española. Así va el país, claro.
Tiene cojones que los dos tiranos se atrevan a presumir de que le meten ocho goles a cualquier otro equipo de la liga. Solo faltaba, vamos. Estamos ante un combate de boxeo entre el mejor Cassius Clay dopado hasta las trancas y un tetrapléjico. Una pena para el Barça, equipo al que reconozco que me encanta ver, porque juega mejor que ningún otro equipo que jamás haya visto, pero cuyos éxitos actuales quedarán empañados por la ausencia de competencia, por el doping financiero o, como se dice en Derecho de la Competencia, el abuso de posición dominante. Solo tiene un igual con el que competir, y ese igual gestiona sus inagotables recursos bastante mal, como prueban las cinco derrotas consecutivas que lleva frente al Barça, muchas de ellas humillantes.
Ah, y me toca especialmente los cojones que los mismos que se han cargado la competición, la prensa, quiera vender que la competición sigue siendo la releche. Cuando Carlos Martínez, perteneciente a cierto grupo empresarial que paga un pastizal (a dos clubes, fundamentalmente) por los derechos del fútbol y que necesita que el populacho pague por verlo, dice que el nivel medio no ha bajado, sino que es el de los otros dos el que ha subido, me entran tales cabreos que me entran ganas de darme de baja del Digital+. Me toca mucho la moral, la verdad. Que se lo digan al Dépor (caso extremo) o al Valencia, que tiene que vender lo mejor que tiene. Hace no mucho la selección española contaba con jugadores de muchos equipos, los colores estaban relativamente repartidos. Hoy, el once titular es casi monocromático. Los del Barça, algunos del innombrable y alguna excepción de poca importancia.
En tan solo diez años hemos pasado de una competición en la que tres equipos llegaban con opciones de ser campeones a la última jornada, en la que tres equipos españoles llegaban a semifinales de la Copa de Europa, que ganaría finalmente el quinto clasificado de la liga, y en la que el campeón de liga terminaría siendo un equipo que ni siquiera disputaba la Champions, a una competición en la que el dominio de primero y segundo es tan aplastante que ambos baten récords históricos de puntos, en la que el segundo clasificado, habiendo batido ese récord de puntos, no tiene suficiente para ganar la liga. Una puta mierda. Y que luego Carlos Martínez, a cuyo grupo empresarial le va la vida en que la gente se compre el Canal+ Liga y se abone a Digital+ nos diga que el nivel de los demás no ha bajado, que es el de los otros dos el que sube.
Pero cuidado, que la prensa, y por prensa me refiero a los grandes grupos, no tiene suficiente con la ventaja financiera que ya le ha dado a los dos tiranos. No, además quiere darles ventaja arbitral. Como dice Louis, seudónimo del autor del excelente blog "La libreta de Van Gaal" estamos en la edad de oro del periodismo arbitral. No basta con untarlos de pasta hasta las trancas, con el dinero que no tienen y que no van a recuperar, sino que también es necesario mediatizar a los árbitros. Marca y As en un bando, el más poderoso (por su difusión) por un lado, y El Mundo Deportivo y Sport, en el otro.
Me dan ganas de vomitar. Qué asco, joder. Es que no lo aguanto. Cada vez que hay una puta jugada dudosa en un partido que pueda interpretarse (da igual que sea una interpretación muy forzada, o que conscientemente sepan que no llevan razón) que perjudica al equipo-que-no-debe-ser-nombrado o que beneficia al equipo que les cascó 5, es noticia principal de portada en Marca.com o As.com. Pero qué puto asco. Ningún otra noticia deportiva, como el resultado de otro partido de fútbol, baloncesto, o del deporte que sea, tiene para estos medios la trascendencia que tiene una pretendida equivocación arbitral contra el equipo de sus amores o a favor de su némesis. ¡Villarato! ¡Manita arbitral al Barça!
Si es que se quejan hasta cuando el Barça les casca 5. Tenían que haberles metido 20, a ver si se seguían quejando. La historia llega a tales absurdos que el Marca habla en portada de un "claro penalti" al arrogante portugués (al hortera me refiero, no al del banquillo) y en páginas interiores su experto en temas arbitrales (que por otra parte es Rafa no me jodas) dice que no es penalti. Viva la coherencia.
Desde que Eduardo Inda dirige Marca, la calidad del periódico ha caído a límites inimaginados. Es muy triste. Un sujeto cuyo único mérito conocido era defender la piscina que Pedro J. Ramírez tenía en su chalet de Mallorca, a la que algunos acusaban de ilegal. Que Inda siga en su puesto habla muy mal de Pedrojota, por cierto. Pero bueno, el clon del King de Burger King ahí sigue, con más afán de protagonismo que nunca. Hasta imitadores tiene. Y las imitaciones son bastante fieles a la realidad, por desgracia:
Y pensar que algún día el diario Marca, aunque algo "escorado", era un diario más o menos neutral y prestigioso. Qué pena.
El inventor (nunca mejor dicho) del Villarato, Alfredo Relaño, director del As, creo que es algo más inteligente que Inda, lo cual probablemente hace que su conducta resulte más censurable. En derecho penal un a inimputable, una persona con facultades intelectuales demasiado bajas, grosso modo, se le exime de responsabilidad criminal. Relaño parece más listo, por lo que quizás el reproche deba ser mayor. El inventor del término para designar la conspiración federativa firma artículos tan vergonzantes como ¡Qué fácil es enseñar tarjetas al Madrid! ¿¡¿Pero cómo se puede tener la cara tan dura?!? Fácil es enseñarle tarjetas al Osasuna, al Hércules o al Sporting. Nadie se va a quejar, nadie "importante". Enseñarle tarjetas al innombrable es muy complicado, porque el árbitro que lo hace sabe que se juega aparecer en portada de los medios más leídos en España con un dedo acusador sobre su cabeza. En el punto de mira. Una vergüenza.
Ejemplos de este tipo de miserias los hay a patadas, porque son tan retrasados que no son capaces de guardar un mínimo de coherencia. Otra cantinela que pregonan estos miserables, la voz de su amo, es que el resto de equipos se deja perder con el Barça. Los miserables de Marca destacaban en su portada del pasado domingo que "El Depor (primera falta de ortografía, debería llevar tilde en la e) sólo (segunda falta de ortografía, no debe llevar tilde) le hizo ocho faltas al Barcelona". ¿Sabéis cuantas faltas cometió el Dépor esta misma temporada contra el innombrable, cuando nos cascaron 6? Cinco faltas, tres menos que contra el Barça. Por supuesto, esto no fue noticia. Pero, es más, ¿sabéis cuántas faltas le hizo el Villarreal al Madrid? Ocho, las mismas que el Dépor al Barça. Esto tampoco fue noticia, por supuesto.
Con el tema del Balón de Oro están dando otro espectáculo lamentable, y no me refiero a que adelantasen que Iniesta era el ganador y, posteriormente, dijesen que la opción Xavi cobra enteros. No, me refiero a la tontería que defiende el Marca de que la concesión del Balón de Oro a un argentino se debe a la animadversión a nuestro país que tiene un antiespañol (cómo se puede escribir esta palabra en portada de un periódico de gran tirada, en fin). ¿Pruebas? Ninguna, por supuesto. No se le pueden pedir peras al olmo. Las votaciones son ya públicas, y no existe evidencia alguna de que nadie haya votado presionado. Pero da igual. Vendámosle mierda a la gente, que se la come igual.
Y me diréis, con razón, que si tanto me disgustan estos medios que para qué los leo. Pues no sé, la verdad. Sé que no debería hacerlo. Supongo que como siempre lo he hecho, desde tiempos pasados en los que estos medios no insultaban al lector con sus contenidos, no dejo de hacerlo con la esperanza de que algún día esto cambie. Porque me niego a creer que la mayoría de personas que trabajan en estos medios sean como muchos de los que hoy marcan su línea editorial, como (y listo a algunos de los culpables de que tengamos lo que tenemos) Eduardo Inda, Miguel Serrano (lameculos oficial del anterior), José Vicente Hernáez, Roberto Gómez, Alfredo Relaño, Tomás Roncero, Tomás Guasch o Antonio Esteva.
Los medios catalanes, Sport y El Mundo Deportivo, son aún más sectarios y tendenciosos. De estos sí que nunca recuerdo que hubiesen sido algo neutrales u objetivos en el pasado. Los mismos perros con distinto collar. En estos directamente ni entro (bueno, alguna vez me envían algún enlace y me pongo también de mala leche, así que ya ni cuando me los mandan me meto), así que no hablaré de ellos.
Por desgracia aquí no pasa como en los Estados Unidos, donde los periodistas no tienen miedo de criticarse unos a otros y de opinar quién lo hace bien (por ejemplo, tras la jornada de wild card, elogios unánimes al trabajo de Mike Mayock, habitual del gran programa Playbook de NFL Network, en los comentarios del Seahawks-Saints) y quién lo hace mal (anda que no le caen palos a Joe Theismann e incluso a Jon Gruden por su excesiva indulgencia con muchos jugadores). Allí es muy frecuente, aquí cuesta encontrar una crítica mínima a un compañero. Corporativismo manda. Una pena. Así estamos y así están.
Conclusión
Salvo que algún españolito se convierta en estrella (a día de hoy, altamente improbable), la NFL siempre será un deporte minoritario en España. Dicho esto, creo que la afición seguirá creciendo, porque es un deporte cojonudo y, al contrario de lo que parecen creer los grandes grupos periodísticos, a la gente le suele gustar lo bueno, no solo la mierda que nos venden. Seremos pocos, pero podemos disfrutar de un excelente producto. Como la liga de fútbol doméstica se la han cargado, quien quiera ver una competición real (sin competencia no existe la competición) deberá buscar alternativas. Los domingos, sobran los motivos para pasarse del fútbol al football.
Plácido domingo, jodido lunes: wild card round
Nunca subestiméis el poder del nobody believes in us factor (el factor "nadie cree en nosotros"). Recordemos las palabras de Kurt Warner hace un par de años, después de ganar la final de la NFC.
When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.
No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.
No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.
Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.
Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.
Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.
Favre Watch (lo más comentado)
En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.
Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?
Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.
Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.
El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.
Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).
El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.
Super Bowl III (la sorpresa)
Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.
Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.
Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.
Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.
Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.
Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.
El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...
La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.
Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.
Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.
En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.
Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.
Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.
El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.
Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:
La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)
Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.
¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.
El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.
Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.
Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.
Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.
Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.
Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.
Hall of Fame (lo mejor)
Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:
1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.
2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.
3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.
4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.
5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.
6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.
7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.
8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.
9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.
10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.
11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.
12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.
13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.
14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.
15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).
16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.
17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.
Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.
Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.
Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...
En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.
Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.
Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.
Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!
Partido de Pro Bowl (lo regulero)
Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.
Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.
En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.
Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.
No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.
Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.
Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.
La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.
Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.
Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.
Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).
Pick-six en la prórroga (lo peor)
La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.
Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.
En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.
Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.
Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.
La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.
Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.
Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.
Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?
Próxima ronda
Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:
Sábado:
- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):
- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.
Domingo:
- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.
- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.
When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.
No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.
No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.
Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.
Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.
Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.
Favre Watch (lo más comentado)
En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.
Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?
Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.
Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.
El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.
Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).
El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.
Super Bowl III (la sorpresa)
Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.
Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.
Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.
Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.
Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.
Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.
El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...
La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.
Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.
Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.
En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.
Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.
Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.
El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.
Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:
La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)
Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.
¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.
El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.
Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.
Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.
Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.
Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.
Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.
Hall of Fame (lo mejor)
Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:
1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.
2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.
3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.
4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.
5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.
6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.
7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.
8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.
9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.
10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.
11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.
12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.
13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.
14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.
15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).
16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.
17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.
Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.
Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.
Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...
En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.
Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.
Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.
Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!
Partido de Pro Bowl (lo regulero)
Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.
Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.
En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.
Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.
No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.
Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.
Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.
La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.
Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.
Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.
Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).
Pick-six en la prórroga (lo peor)
La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.
Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.
En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.
Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.
Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.
La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.
Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.
Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.
Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?
Próxima ronda
Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:
Sábado:
- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):
- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.
Domingo:
- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.
- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.
viernes, 7 de enero de 2011
Nuevas normas para la prórroga y miniprevia del fin de semana salvaje
Diecisiete fines de semana después, comienza la postemporada. La fase más interesante de la competición, donde se disparan las emociones. Como estamos cerca del cierre, Closing time, de Semisonic.
No haré una previa exhaustiva sobre cada partido, sino que daré un par de ideas sobre cada uno que no quería dejar de anticipar. Pero antes, la novedad más importante en el reglamento en los playoffs: el nuevo criterio para determinar el ganador de un partido en la prórroga.
Hasta ahora, temporada regular incluida, el primer equipo en anotar ganaba el partido. Daba igual cuándo, cómo y cuánto anotase. Si en el primer drive ofensivo un equipo conseguía un field goal, ganaba el partido sin que el rival pudiese responder. la norma cambia a partir de ahora.
¿Por qué? Dicen que el motivo es que desde que se adoptaron las normas todavía vigentes en temporada regular ha aumentado significativamente la precisión y potencia de los kickers, que son capaces de anotar desde más lejos y con mayor acierto. Me parece increíble que vengan con estas después de lo que vimos durante los pasados playoffs. Justo después de ver fallar tantos y tantos field goals (por ejemplo, los 3 de Nate Kaeding contra los Jets o el de Neil Rackers en Arizona, de poco más de 30 yardas, contra los Packers) no sé cómo intentan justificar la reforma de esta manera.
La explicación creo que es más bien otra. Durante los pasados playoffs hubo dos prórrogas. La primera sucedió en el partido con más puntos de la historia de la postemporada. Nunca los ataques habían aplastado de ese modo a las defensas. Arizona-Green Bay. El festival anotador se decidió gracias a una acción defensiva. Dansby recupera el fumble forzado por Adams (no creo que el facemask sea suficiente como para ser penalizado, aunque en el snap anterior sí había una falta personal contra Rodgers que no se señaló) y anota un touchdown.
Evidentemente, por este partido no vino la modificación. Sin embargo, hubo otra prórroga durante esos playoffs. En la famosa final de la NFC. El equipo que atacó primero anotó un field goal y se clasificó para la Super Bowl. El equipo que defendía no pudo responder. ¡¡Injusticia!!, clamaron muchos. El quarterback del equipo perjudicado era Brett Favre. Por culpa de esa absurda norma se privaba al hombre de todos los récords (positivos y negativos) de disputar su tercera Super Bowl. ¿Por esa absurda norma? Bueno, no solo por eso. Los Vikings estaban en field goal range a falta de pocos segundos para terminar el partido, cuando saltaron 12 jugadores al huddle. Eso constituye una infracción penalizada con 5 yardas. Esas 5 yardas sacaban a los Vikings de field goal range. En la siguiente jugada, Brett Favre concluyó su temporada como suele: cagándola, con una lamentable intercepción. Una intercepción que terminó provocando un cambio de norma. Los Saints ganaron el sorteo, la moneda al aire cayó del lado que les convenía. Y anotaron en el primer drive ofensivo. ¿Estaban los Vikings indefensos? No, no lo estaban. Contaban con una de las mejores defensas de la NFL la pasada temporada. Pero no pudieron parar a los Saints (aunque hay que apuntar que el drive contó con polémicas penalizaciones contra la defensa) y Garrett Hartley acertó. De injusticia, nada. Por mucho que muchos lo vendiesen como tal. No es que los Vikings no tuvieran oportunidades de ganar, es que tuvieron el partido ganado y lo tiraron a la basura.
Durante esta temporada regular el criterio de desempate en la prórroga siguió siendo el mismo: el primero en anotar, gana. ¿Cuántas de estas supuestas injusticias se cometieron? Entendiendo por injusticias las anotaciones en el primer drive ofensivo, atención, en DOS DE LAS DIECINUEVE PRÓRROGAS disputadas. Lo pongo en grande y en párrafo aparte, para que nos demos cuenta de lo imperioso que resultaba el cambio y lo creíble que resulta que cada vez más partidos terminan en el primer drive ofensivo de la prórroga:
En 2 de las 19 prórrogas (10,5% de los casos) anotó el equipo que atacó primero.
Curiosamente, en las dos prórrogas en las que anotó el equipo que atacó primero los Lions estaban de por medio. En el primer caso, perdieron frente a los Jets; en el segundo, ganaron en Tampa. Pues bien, para corregir tan magna injusticia, para evitar que la moneda al aire decida el campeón, las normas cambian a partir de ahora. Explico cómo:
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en el primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Parece que si te anotan un field goal el resultado era injusto pero si era un touchdown ya no. Curioso.
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en el primer drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive. En caso de que la respuesta sea en forma de touchdown, gana el equipo que lo anotó.
Situaciones especiales:
- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "disfrutado" del primer drive ofensivo aunque nunca haya tenido el balón. Con esto quiero decir que si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón. Así que mucho cuidado cuando se recibe.
- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.
Evidentemente, el cambio de normas condicionará el modo de jugar la prórroga. Ahora no se tratará simplemente de llegar a field goal range en el primer drive, sino que se intentará forzar para conseguir un touchdown. No me parece mal sistema, en absoluto, pero el anterior tampoco me parecía injusto.
No hablo más de la prórroga. Un par de apuntes sobre cada uno de los partidos. Quien dice apuntes dice gilipolleces, pero hay que tenerlas en cuenta.
Seahawks-Saints (sábado, 22.30 hora peninsular española). En los últimos años, se ha revelado como sumamente importante el nobody believes in us factor. ¿Qué quiere decir esto? Que los equipos con los que inicialmente no se cuenta consiguen un extra de motivación que suele llevarlos al éxito. Muchos ejemplos recientes: hace tres temporadas, los Giants partían como cenicientas en cada uno de sus partidos. Terminaron ganando tres partidos fuera de casa y la Super Bowl a unos Patriots que caminaban invictos. Hace dos temporadas, algunos consideraban a los Cardinals como uno de los peores equipos que jamás había disputado unos playoffs. Llegaron a la Super Bowl sorprendiendo a propios y extraños. La temporada pasada, tras perder los últimos tres partidos de la temporada regular, y pese a ser el seed 1 de la NFC, muchos descartaron a los Saints como aspirantes. Ganaron el anillo. Este año, si hay un equipo que tiene el nobody believes in us factor a su favor es Seattle. Ya, sería un milagro que avanzasen una ronda, pero tened en cuenta también esto: aunque Seahawks y Saints ya se enfrentaron con victoria de los Saints por 15 puntos en Nueva Orleáns, los Saints han dado muestras de flaqueza en algunos partidos contra rivales más débiles, y concretamente de la NFC Oeste: perdieron en Arizona contra un equipo comandado por Max Hall. Y, si se produce el milagro y gana Seattle, los Seahawks podrían enfrentarse a los Bears en Chicago. Ese enfrentamiento ya se produjo en la regular season y ganó Seattle. Ni yo me creo que los Seahawks vayan a ganar a los Saints, pero ahí queda eso.
Colts-Jets (madrugada del sábado al domingo, 2.00 hora peninsular española). Revancha de la final de la AFC de la temporada pasada en el mismo escenario. Entonces ganaron los Colts, pero este año los Jets no llegan con un perfil tan bajo, de tapado (el año pasado contaban con el nobody believes in us factor). Los Colts llegan tras una gran remontada pero todavía con bajas. Difícil pronóstico. Apuesto por los Colts porque juegan en casa, pero sin mucha seguridad.
Chiefs-Ravens (domingo 19.00, hora peninsular española). No es por desilusionar a los aficionados de los Chiefs, pero los Ravens tienen un amplio historial de victorias en wild card fuera de casa. Los equipos que están de vuelta a los playoffs tras una temporada fuera de ellos son de sus presas favoritas. Hace un par de temporadas, unos ilusionados Dolphins habían pasado de últimos a primeros de su división. Jugaban en wild card contra Baltimore. Los Ravens los eliminaron. La temporada pasada, los Patriots volvían a la postemporada tras un año ausentes. En Foxboro, los Ravens los aplastaron. ¿No hay dos sin tres o a la tercera va la vencida? Me temo que lo primero, y digo me temo porque en este partido voy con los Chiefs.
Eagles-Packers (domingo 22.30, hora peninsular española). Como el año pasado, los Packers juegan en el último turno de la ronda de wild card. Como el año pasado, juegan frente a un equipo al que ya habían vencido en su estadio en la temporada regular. Como el año pasado, el quarterback que será titular en el partido de wild card se había perdido muchos snaps en el partido que ganaron los Packers en temporada regular. Sí, son gilipolleces, pero me dan un poco de miedo. Rodgers nunca ganó una prórroga, a ver si con las nuevas normas va mejor. El partido del fin de semana, por lo menos para mí. Con el corazón, apuesto por Green Bay. Aunque faltarán 8 de los 11 titulares en defensa de septiembre, estarán Clay Matthews, Cullen Jenkins y B.J. Raji. Partidazo a la vista.
* * *
El sábado no veré ningún partido en directo. A las 22.00 estaré en Riazor para ver el Dépor-Barça (que nos casquen menos de 5 sería todo un éxito) y después habrá que salir (hay que conservar la cordura, las noches de juerga no han de aplazarse por el football, salvo excepciones justificadas). Me aislaré del mundo (no es muy complicado) para no enterarme de cómo quedan los partidos. El domingo, en cuanto me levante, empiezo con el Seahawks-Saints, sigo con el Colts-Jets y a las 19.00 enlazo con el directo, Chiefs-Ravens y Eagles-Packers. Suerte para todos. Ojalá veamos partidos emocionantes, y no los coñazos de la temporada pasada (salvo el partido de Green Bay, con triste final para los cheeseheads).
No haré una previa exhaustiva sobre cada partido, sino que daré un par de ideas sobre cada uno que no quería dejar de anticipar. Pero antes, la novedad más importante en el reglamento en los playoffs: el nuevo criterio para determinar el ganador de un partido en la prórroga.
Hasta ahora, temporada regular incluida, el primer equipo en anotar ganaba el partido. Daba igual cuándo, cómo y cuánto anotase. Si en el primer drive ofensivo un equipo conseguía un field goal, ganaba el partido sin que el rival pudiese responder. la norma cambia a partir de ahora.
¿Por qué? Dicen que el motivo es que desde que se adoptaron las normas todavía vigentes en temporada regular ha aumentado significativamente la precisión y potencia de los kickers, que son capaces de anotar desde más lejos y con mayor acierto. Me parece increíble que vengan con estas después de lo que vimos durante los pasados playoffs. Justo después de ver fallar tantos y tantos field goals (por ejemplo, los 3 de Nate Kaeding contra los Jets o el de Neil Rackers en Arizona, de poco más de 30 yardas, contra los Packers) no sé cómo intentan justificar la reforma de esta manera.
La explicación creo que es más bien otra. Durante los pasados playoffs hubo dos prórrogas. La primera sucedió en el partido con más puntos de la historia de la postemporada. Nunca los ataques habían aplastado de ese modo a las defensas. Arizona-Green Bay. El festival anotador se decidió gracias a una acción defensiva. Dansby recupera el fumble forzado por Adams (no creo que el facemask sea suficiente como para ser penalizado, aunque en el snap anterior sí había una falta personal contra Rodgers que no se señaló) y anota un touchdown.
Evidentemente, por este partido no vino la modificación. Sin embargo, hubo otra prórroga durante esos playoffs. En la famosa final de la NFC. El equipo que atacó primero anotó un field goal y se clasificó para la Super Bowl. El equipo que defendía no pudo responder. ¡¡Injusticia!!, clamaron muchos. El quarterback del equipo perjudicado era Brett Favre. Por culpa de esa absurda norma se privaba al hombre de todos los récords (positivos y negativos) de disputar su tercera Super Bowl. ¿Por esa absurda norma? Bueno, no solo por eso. Los Vikings estaban en field goal range a falta de pocos segundos para terminar el partido, cuando saltaron 12 jugadores al huddle. Eso constituye una infracción penalizada con 5 yardas. Esas 5 yardas sacaban a los Vikings de field goal range. En la siguiente jugada, Brett Favre concluyó su temporada como suele: cagándola, con una lamentable intercepción. Una intercepción que terminó provocando un cambio de norma. Los Saints ganaron el sorteo, la moneda al aire cayó del lado que les convenía. Y anotaron en el primer drive ofensivo. ¿Estaban los Vikings indefensos? No, no lo estaban. Contaban con una de las mejores defensas de la NFL la pasada temporada. Pero no pudieron parar a los Saints (aunque hay que apuntar que el drive contó con polémicas penalizaciones contra la defensa) y Garrett Hartley acertó. De injusticia, nada. Por mucho que muchos lo vendiesen como tal. No es que los Vikings no tuvieran oportunidades de ganar, es que tuvieron el partido ganado y lo tiraron a la basura.
Durante esta temporada regular el criterio de desempate en la prórroga siguió siendo el mismo: el primero en anotar, gana. ¿Cuántas de estas supuestas injusticias se cometieron? Entendiendo por injusticias las anotaciones en el primer drive ofensivo, atención, en DOS DE LAS DIECINUEVE PRÓRROGAS disputadas. Lo pongo en grande y en párrafo aparte, para que nos demos cuenta de lo imperioso que resultaba el cambio y lo creíble que resulta que cada vez más partidos terminan en el primer drive ofensivo de la prórroga:
En 2 de las 19 prórrogas (10,5% de los casos) anotó el equipo que atacó primero.
Curiosamente, en las dos prórrogas en las que anotó el equipo que atacó primero los Lions estaban de por medio. En el primer caso, perdieron frente a los Jets; en el segundo, ganaron en Tampa. Pues bien, para corregir tan magna injusticia, para evitar que la moneda al aire decida el campeón, las normas cambian a partir de ahora. Explico cómo:
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en el primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Parece que si te anotan un field goal el resultado era injusto pero si era un touchdown ya no. Curioso.
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en el primer drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive. En caso de que la respuesta sea en forma de touchdown, gana el equipo que lo anotó.
Situaciones especiales:
- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "disfrutado" del primer drive ofensivo aunque nunca haya tenido el balón. Con esto quiero decir que si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón. Así que mucho cuidado cuando se recibe.
- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.
Evidentemente, el cambio de normas condicionará el modo de jugar la prórroga. Ahora no se tratará simplemente de llegar a field goal range en el primer drive, sino que se intentará forzar para conseguir un touchdown. No me parece mal sistema, en absoluto, pero el anterior tampoco me parecía injusto.
No hablo más de la prórroga. Un par de apuntes sobre cada uno de los partidos. Quien dice apuntes dice gilipolleces, pero hay que tenerlas en cuenta.
Seahawks-Saints (sábado, 22.30 hora peninsular española). En los últimos años, se ha revelado como sumamente importante el nobody believes in us factor. ¿Qué quiere decir esto? Que los equipos con los que inicialmente no se cuenta consiguen un extra de motivación que suele llevarlos al éxito. Muchos ejemplos recientes: hace tres temporadas, los Giants partían como cenicientas en cada uno de sus partidos. Terminaron ganando tres partidos fuera de casa y la Super Bowl a unos Patriots que caminaban invictos. Hace dos temporadas, algunos consideraban a los Cardinals como uno de los peores equipos que jamás había disputado unos playoffs. Llegaron a la Super Bowl sorprendiendo a propios y extraños. La temporada pasada, tras perder los últimos tres partidos de la temporada regular, y pese a ser el seed 1 de la NFC, muchos descartaron a los Saints como aspirantes. Ganaron el anillo. Este año, si hay un equipo que tiene el nobody believes in us factor a su favor es Seattle. Ya, sería un milagro que avanzasen una ronda, pero tened en cuenta también esto: aunque Seahawks y Saints ya se enfrentaron con victoria de los Saints por 15 puntos en Nueva Orleáns, los Saints han dado muestras de flaqueza en algunos partidos contra rivales más débiles, y concretamente de la NFC Oeste: perdieron en Arizona contra un equipo comandado por Max Hall. Y, si se produce el milagro y gana Seattle, los Seahawks podrían enfrentarse a los Bears en Chicago. Ese enfrentamiento ya se produjo en la regular season y ganó Seattle. Ni yo me creo que los Seahawks vayan a ganar a los Saints, pero ahí queda eso.
Colts-Jets (madrugada del sábado al domingo, 2.00 hora peninsular española). Revancha de la final de la AFC de la temporada pasada en el mismo escenario. Entonces ganaron los Colts, pero este año los Jets no llegan con un perfil tan bajo, de tapado (el año pasado contaban con el nobody believes in us factor). Los Colts llegan tras una gran remontada pero todavía con bajas. Difícil pronóstico. Apuesto por los Colts porque juegan en casa, pero sin mucha seguridad.
Chiefs-Ravens (domingo 19.00, hora peninsular española). No es por desilusionar a los aficionados de los Chiefs, pero los Ravens tienen un amplio historial de victorias en wild card fuera de casa. Los equipos que están de vuelta a los playoffs tras una temporada fuera de ellos son de sus presas favoritas. Hace un par de temporadas, unos ilusionados Dolphins habían pasado de últimos a primeros de su división. Jugaban en wild card contra Baltimore. Los Ravens los eliminaron. La temporada pasada, los Patriots volvían a la postemporada tras un año ausentes. En Foxboro, los Ravens los aplastaron. ¿No hay dos sin tres o a la tercera va la vencida? Me temo que lo primero, y digo me temo porque en este partido voy con los Chiefs.
Eagles-Packers (domingo 22.30, hora peninsular española). Como el año pasado, los Packers juegan en el último turno de la ronda de wild card. Como el año pasado, juegan frente a un equipo al que ya habían vencido en su estadio en la temporada regular. Como el año pasado, el quarterback que será titular en el partido de wild card se había perdido muchos snaps en el partido que ganaron los Packers en temporada regular. Sí, son gilipolleces, pero me dan un poco de miedo. Rodgers nunca ganó una prórroga, a ver si con las nuevas normas va mejor. El partido del fin de semana, por lo menos para mí. Con el corazón, apuesto por Green Bay. Aunque faltarán 8 de los 11 titulares en defensa de septiembre, estarán Clay Matthews, Cullen Jenkins y B.J. Raji. Partidazo a la vista.
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El sábado no veré ningún partido en directo. A las 22.00 estaré en Riazor para ver el Dépor-Barça (que nos casquen menos de 5 sería todo un éxito) y después habrá que salir (hay que conservar la cordura, las noches de juerga no han de aplazarse por el football, salvo excepciones justificadas). Me aislaré del mundo (no es muy complicado) para no enterarme de cómo quedan los partidos. El domingo, en cuanto me levante, empiezo con el Seahawks-Saints, sigo con el Colts-Jets y a las 19.00 enlazo con el directo, Chiefs-Ravens y Eagles-Packers. Suerte para todos. Ojalá veamos partidos emocionantes, y no los coñazos de la temporada pasada (salvo el partido de Green Bay, con triste final para los cheeseheads).
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