Este es el problema de dejar hacer y deshacer al comisionado a su antojo. Venga, un poco de yaoslodije. En diciembre de 2010, en un artículo de pedante título, comentaba el sinsentido del régimen sancionador de la NFL. Un sinsentido que se resume en que no hay un código o norma escrita en donde figure qué no se puede hacer (las infracciones) y el castigo que lleva aparejada la comisión de las conductas prohibidas (las sanciones). Un absurdo. Una situación intolerable. No puedo actuar correctamente si no sé qué puedo hacer y qué no puedo hacer y, además, qué me pasa si hago lo que no puedo.
Un poquito de música antes de seguir con este farragoso tema. El sábado tenemos una excusa más para beber cerveza. Es San Patricio. En tan irlandés día, nada más irlandés que Dubliners y Pogues cantando The Irish Rover.
Vuelvo a intentar ser breve y lo más claro posible.
En casi todas las temporadas de NFL, las franquicias no pueden sobrepasar un tope salarial. En 2010 no hubo tope salarial. Insistimos, en 2010 no hubo tope salarial. El motivo, que era la última temporada en la que el anterior convenio colectivo estaba vigente. Y ese convenio colectivo establecía que en su última temporada de vigencia no habría tope salarial. ¿Ha quedado claro? En 2010 no había tope salarial.
Algunas franquicias aprovechan esta circunstancia para gastar más esa temporada. ¿Por qué no van a hacerlo, si no hay tope salarial? En particular, se dice que Redskins y Cowboys configuran sus contratos de larga duración con jugadores de forma que el grueso de sus salarios se cobra en 2010. Como esa temporada no hay tope y las demás sí lo habrá (o se prevé que lo haya), que cobren mucho en 2010 y poco en 2012, para tener "espacio libre" con el que fichar a otros. En un burdo ejemplo, si firmo un contrato de tres temporadas con un jugador por 12 millones de dólares, que cobre 10 en 2010, 1 en 2011 y 1 en 2012. Algo parecido a esto sucedía en el contrato de Miles Austin con los Cowboys.
Nada lo impide. Ni la propia NFL, que autoriza esos acuerdos.
El nuevo convenio sí establece un tope salarial. Pero no es retroactivo. Para 2012, es de 120,6 millones de dólares. Pero el tope de 2012 no se aplica a anteriores temporadas.
Pues bien, a escasas horas de que se abra la veda de fichajes, parece que la NFL va a sancionar a los Dallas Cowboys y a los Washington Redskins por inflar salarios en 2010 con el fin de tener más margen para fichar en posteriores temporadas. A los Redskins les "multa" con 36 millones de dólares que añadir a los que figuren en sus contratos y a los Cowboys con 10 millones. Es decir, que al total de salarios que figuren en los contratos, hay que añadir esas cifras. Su capacidad de adquisición de jugadores se merma significativamente. Eso sí, pueden repartir las "multas", como estimen conveniente, entre esta próxima temporada y la siguiente. ¿Sobre qué base? Sobre ninguna. Ni la conducta estaba tipificada como infracción ni existía una sanción para esa conducta.
Se dice que la liga considera que estas maniobras distorsionan la puridad de la competición, el equilibrio competitivo, puesto que da una ventaja ilícita a estos dos equipos, con más dinero que gastar que los demás por haber manipulado sus contratos de 2010. Se dice que habían dado instrucciones a los equipos para que no hiciesen esto en 2010. Unas difusas indicaciones, que se dieron con la necesaria precación para no infringir los términos del convenio colectivo. Y a las que, dicen, Cowboys y Redskins hicieron caso omiso. Pero, a la vez, la NFL autorizaba los contratos infractores.
En otras palabras, se les pretende castigar por un crimen que no han cometido. Podríamos denominar a Cowboys y Redskins los Equipos A.
¿Por qué se les sanciona ahora y no en 2011? La NFL dice que quería estudiar cuidadosamente qué medidas tomar. Otros señalan que la NFL prefería esperar para que el sindicato de jugadores no demandase a la NFL por imponer un tope salarial de facto en 2010 (como ahora está haciendo). Recordemos que son las franquicias las que desean que exista un tope y los jugadores los que prefieren evitarlo (de ese modo sus salarios pueden crecer hasta el infinito). Ahora que las aguas están más o menos calmadas, sanciona.
También se pretende disfrazar esta sanción (en toda regla) de acuerdo. Que no, que no es un castigo, sino una medida acordada para ajustar el gasto de cada franquicia. ¡Venga ya! Esto es una sanción en toda regla.
Un castigo, además de basado en la nada, extemporáneo. Un castigo que llega a escasas horas de abrirse el plazo para fichar a jugadores, por lo que rompe con toda la planificación que Cowboys y Redskins venían haciendo estos meses. Los planes, de repente, a la mierda. Más sangrante es el caso de Washington, que acaba de traspasar una tonelada de elecciones del draft (primeras rondas de 2012, 2013 y 2014 y una segunda ronda de 2012) para adquirir a Robert Griffin III. Ese traspaso se realizaba en un contexto. En un escenario en el que los Washington Redskins tenían 36 millones de dólares disponibles para ofrecer a jugadores sin contrato. 36 millones que ahora ya no tienen (aunque pueden repartir la sanción entre esta temporada y la siguiente). Vamos, que les han jodido bien la planificación deportiva.
En resumen, que se castiga a dos equipos por una conducta que no estaba prohibida y que la propia NFL autorizaba. Lío a la vista, porque (con razón) Cowboys y Redskins no están de acuerdo.
Vamos, que esto sí es una injusticia y no la basura que comentan día sí, día también los diarios (quizá deberíamos decir libelos) deportivos (quizá deberíamos decir arbitrales) españoles (quizá deberíamos decir m*****istas, barcelonistas o del equipo de turno). En vez de centrarse en esa basura conspiranoica y, de paso, perder la poca dignidad que les queda a algunos, podrían comentar los factores que de verdad impiden que exista una competición de verdad. Esos factores son puramente económicos, de reparto de ingresos. Eso no lo leeréis, porque a los burdos instrumentos propagandísticos de los equipos de turno no les conviene. Y como el desequilibrio financiero no es suficiente, necesitan también un aparato mediático que avasalle y condicione a los jueces de la competición. Pero qué asco, joder.
Sus periodistas (que son, de facto, suyos) presionan a los árbitros, cuyos errores son explicados con vomitivo cinismo desde el punto de vista de la conspiración. Ahí rige la presunción de culpabilidad. Si el juez yerra, yerra aposta. Si es que manda cojones. Los árbitros de fútbol fallan. No es fácil ver qué pasa. A veces ni con cuarenta repeticiones a cámara lenta conseguimos ver qué sucedió realmente. Como para verlo en directo, a pie de campo, con veintidós futbolistas sin ningún pudor en fingir, con tal de sacar una ventaja ilícita. Y luego el director del periódico de turno, el muy cabrón, dice que fallan aposta. Uno toma como prueba irrefutable las declaraciones de un exdirectivo de un club contra el que supuestamente ahora se conspira. Un directivo que ha sido demandado por la actual directiva. Y que dice que con su directiva el club vivía mejor, porque sabían cuidar el trato con las instituciones. Supuestamente, eso lo prueba todo. La palabra de ese pavo es la prueba definitiva. Vamos, no me jodas. Luego nos soprendemos de algunas sentencias de jurados populares. Cómo va a funcionar la institución del jurado popular si un individuo supuestamente culto considera que esas declaraciones prueban sus graves acusaciones. Tócate las pelotas.
Lo que presiona a los árbitros es la avalancha de los aparatos de propaganda, que distan mucho de ser medios deportivos. Sus portadas no tratan de deporte. Son basura encaminada a un claro fin: la victoria, cueste lo que cueste, de su equipo. Eso sí que presiona a los árbitros. Una portada tras otra, un análisis milimétrico de jugadas esporádicas, un (pre)juicio sobre la voluntariedad del error. Eso sí que fomenta el fallo. Un jugador falla más en situaciones de presión extrema. A ver si nos creemos que un árbitro no. Gracias a estos sinvergüenzas (que no tienen vergüenza, ni respeto por su profesión, ni por el deporte del que hablan) los árbitros errarán más. Qué asco. Por cierto, puestos a poner en duda la legitimidad de los triunfos, que lo hagan también con los de la selección española de fútbol. Ah, no, que eso no toca.
En fin, que el mundo es injusto. Vamos, que ninguna novedad en el frente.
P.S.: Brandon Marshall a los Bears. Como seguidor de los Packers, mi sesuda reflexión es mierda...
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martes, 13 de marzo de 2012
jueves, 8 de septiembre de 2011
Mis absurdas predicciones 2011 (edición exprés): NFC Este
Llegamos a una de las divisiones que más expectación crea todos los años. Es probablemente la más "mediática" de la NFL, ya que todos sus equipos son históricos de la liga, con una amplia masa social y cuenta con intensas rivalidades. Ese es el motivo, la rivalidad tradicional, por el que un equipo poco oriental como los Chicos Vaca de Dallas está encudrado en esta división. Porque se lleva a hostias con los Washington Redskins y hay que dejar que se peguen al menos un par de veces por temporada. También con los Eagles guardan especial simpatía. Además, el actual equipo de moda está en esta división. El que se ha llevado casi todo lo mejor de la agencia libre. Al que algunos ya le colocan el sambenito de dream team. Sin más preámbulos, vamos a analizarlos.
Philadelphia Eagles
Temporada pasada: 10-6. 1.º NFC Este, 3.º NFC. Playoffs: eliminados por los Green Bay Packers en wild card round.
Quiénes son. Los Philadelphia Eagles son los eternos aspirantes. Siempre tienen equipos competitivos, siempre se les exige el máximo, pero nunca lo consiguen. Esta franquicia se fundó en 1933, y cuenta con tres títulos de campeón de la NFL, pero ninguno desde 1960. Ha llovido. Eso sí en las dos últimas décadas casi siempre han llegado a playoffs. Pero luego la cagan. En los últimos treinta años pese a sus repetidas presencias en postemporada, solamente en 1980 y en 2004 llegaron al último partido. Lo perdieron.
A los aficionados de Philadelphia se les acusa de ser los peores de la NFL. También se dice que son los más apasionados. La ciudad vive para sus Eagles, se nota si han ganado o perdido el fin de semana anterior. Pero en cuanto se tuercen las cosas, empiezan los abucheos. Me recuerda en este sentido a la afición del Valencia. Este vídeo explica la idiosincrasia del football en Philadelphia.
Música. ¡Sonido Philadelphia! Qué mejor exponente de este género que TSOP (the sound of Philadelphia), de MFSB (mother, father, son, brother, todo abreviaturas).
Qué se espera de ellos. Estos Philadelphia Eagles recuerdan un poco a los Miami Heat del pasado verano. Quizá es algo exagerado, pero el símil es válido. Se han llevado todo lo mejor de la agencia libre: Nnamdi Asomugha, Cullen Jenkins, Vince Young, Cullen Jenkins... También vía traspasos llegó Dominique Rodgers-Cromartie. Se han reforzado con muchos nombres ilustres. Las expectativas son máximas y su afición muy exigente.
Qué espero de ellos y por qué. Es un equipazo, sí, pero creo que no es para tanto. Tiene puntos débiles bastante claros: su línea ofensiva, sus linebackers y su entrenador. Un equipo con tantas flaquezas está lejos de ser un dream team, como algunos venden. También dependen mucho del rendimiento (y la salud) de Vick. Por su estilo de juego, que nadie descarte que de una hostia lo dejen KO. Deberían usar más la carrera, pero dudo que con Reid se haga. La secundaria es acojonante, con Samuel, Asomugha y Rodgers-Cromartie, y Cullen Jenkins aportará pass rush, pero en el medio de la defensa se adivinan problemas.
Un equipo que se la puede liar a cualquiera, plagado de playmakers, como DeSean Jackson, pero también con altas dosis de locura (que ese mismo jugador ejemplifica), que en cualquier momento puede implosionar. Su paciente afición tampoco ayudará, más expectante que nunca.
Pronóstico. Demasiado talento como para no decir que ganan la división. Pero creo que, como los Miami Heat, tarde o temprano se la pegarán. No me fío de ellos.
Dallas Cowboys
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Este, 13.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Se hacen llamar el America's Team. Uno de los equipos con más aficionados de los Estados Unidos y que mayor atención concita. También tiene a uno de los propietarios más payasos y megalómanos de la NFL (probablemente solo superado por un Hall of Famer como Al Davis). Este tipejo y otras cuestiones los convierte también en uno de los equipos más odiados de la liga. Constituido en 1960, es una de las franquicias más exitosas de la era Super Bowl. Cuentan con [mala rima] trofeos Vince Lombardi. Solo los superan los Steelers. Grandes dominadores a principios de los 90, llevan unos cuantos años cumpliendo lo de mucho ruido y pocas nueces. Esta es su historia.
Ah, que sí, que se llevan a matar con sus colegas de división, por eso están en la Este, cuando hay equipos de la NFC más al este (curiosamente, St. Louis está encuadrado en la NFC Oeste estando más al este que Dallas, que está en la NFC Este).
Tanto con los Eagles...
...como, especialmente, con los Redskins.
Música. Cambio radical de estilo. Del sonido Philadelphia al metal. Es que de donde juegan los Cowboys es Pantera, y qué mejor que Cowboys from hell para hablar de los Chicos Vaca.
Qué se espera de ellos. Este es un año relativamente relajado. No escuchamos los unánimes elogios al plantillón del America's Team, no leemos a todos los analistas que son los grandes favoritos al anillo. Sin ir más lejos, el año pasado estaban en el grupo de los gallitos (para mí también, no lo niego) y terminaron con un paupérrimo 6-10. Este año, el optimismo es moderado. No figuran en el grupo de cabeza
Qué espero de ellos y por qué. Creo que a los Cowboys les va a venir bien no haber levantado tanto revuelo este año. Siguen teniendo sustancialmente la misma plantilla que el año pasado, pero han soltado lastre (jugadores que no funcionaban en ese equipo, como Roy Williams) y, en el fondo, siguen contando con armas muy poderosas.
Igual algún día de estos Tony Romo confirma que es un quarterback de puta madre. Tiene a receptores acojonantes, como Miles Austin, Dez Bryant o Jason Witten. Su renovada línea suscita algo de dudas, y a ver qué tal corre Felix Jones. Pero es un ataque potente, no cabe duda.
Y en defensa tienen a esa bestia llamada DeMarcus Ware. El pichichi de los sacks la temporada pasada (aunque con trampa, porque la última jornada, en un partido intrascendente en el que su rival estaba con los suplentes, se puso las botas y por eso consiguió este honor) es un jugador que cuando está bien físicamente es casi imparable. El terror de las nenas (que es en lo que se convierten los pasadores contrarios cuando este tipo está cerca). El otro gordo Ryan (no Rex, Rob) llega para dirigir la defensa de los Chicos Vaca. Ojete con ellos.
Pronóstico. Van a pelear la división con los Eagles. Creo que son segundos, pero no me sorprendería nada que llegasen a playoffs y quién sabe...
New York Giants
Temporada pasada: 10-6. 2.º NFC Este, 6.º NFC (por balance victorias derrotas). No se clasificaron para playoffs dado que no estaban entre los dos mejores no campeones de división.
Quiénes son. A pesar de lo que indica su nombre, no son de Nueva York. Bueno, juegan en New Jersey, igual que el otro equipo que no es de Nueva York. Por número de aficionados e historia, podría decirse que los Giants son más grandes que los Jets (lógico, por otra parte, llamándose Giants). Se fundaron en 1925, y acumulan 7 títulos de la NFL relativamente bien repartidos en el tiempo, 3 de ellos Super Bowls. No se les puede considerar como un equipo dominante en ninguna época en particular. De hecho, el último anillo que ganaron fue contra todo pronóstico. Joder, qué último drive.
Música. Joder, hay tanto tan de puta madre en New York City. Es imposible enumerar bandas míticas (y cojonudas) sin olvidarse de alguna. Mis favoritos son Ramones y Dictators. Como a los Ramones los conoce todo dios, los Dictators, en una canción dedicada a una calle de NYC (a la que fui expresamente a hacerme una foto por esta puta canción, que es la hostia). Avenue A.
Qué se espera de ellos. El final de la pasada temporada de los Giants fue tan descorazonador que las expectativas a día de hoy no son las más optimistas. Tenían su plaza de playoffs casi asegurada, el first-round bye a tiro, pero desde el estrepitoso final de partido frente a los Eagles (que tenían ganado) entraron en barrena. Entonces lo que queda no es la sensación de equipo sólido que dieron mediada la temporada, con una defensa durísima y un juego de carrera demoledor. Lo que quedan son las sandías de Eli Manning, sus incontables errores, y una sensación de fragilidad preocupante. No, los Giants no están hoy entre los equipos que más ilusión suscitan, menos aún cuando a su quarterback le da por hacer declaraciones estúpidas sobre lo buenísimo que es.
Qué espero de ellos y por qué. Creo que Eli Manning ha perdido los estribos y que en cualquier momento Coughlin va a estallar. No hay mayor problema que no saber reconocer un problema, y al quarterback de los Giants creo que le falla justamente eso. Se cree mucho mejor de lo que es. Sí, los Giants tienen buen equipo, equipazo en algunos aspectos. Su defensa es potente cerca de la línea, pero su secundaria da pavor. Capaz de lo mejor y de lo peor. ¿Lo mejor? Su ataque terrestre. Cuanto más lo usen, mejor les irá. Porque tienen un tándem de corredores cojonudo (Brandon Jacobs y Ahmad Bradshaw) y darán menos oportunidades a Eli para que la cague. Más aún este año, que se han quedado sin Steve Smith y Kevin Boss.
Pronóstico. Son un peligro, darán muchos disgustos, pero creo que acabarán peor que Eagles y Cowboys. Último año de Coughlin, veréis.
Washington Redskins
Temporada pasada: 6-10. 4.º NFC Este, 14.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Es curioso lo de los Redskins. Llevan el nombre de Washington (DC), pero su estadio está en Maryland y su sede en Virginia. ¿De qué estado decimos que son? Bueno, son un equipo casi tan antiguo como los genocidados pieles rojas de los que toman nombre. Este equipo y los Raiders me recuerdan al Atleti. ¿Cuál más? No sé, es complicado. Los 'Skins comparten pésima gestión y son indios. Bueno, estos son los cerdos.
Música. Mu rico es el D.C. en música. Quizá lo más suyo es la escena hardcoreta que surgió en los 80. Vamos con los straight edge. Minor Threat, Betray. Propina para quien entienda la letra (es decir, para nadie).
Qué se espera de ellos. Que sean los peores de su división. En la era del pase, cuando tu quarterback titular es Rex Grossman (y su suplente un tipo que ni conocen los empleados de la franquicia), las expectativas se relajan mucho. Cuando acumulas decepciones año tras año, se relajan más. Y cuando estás en una división con equipos fuertes, todavía más. Nadie espera que los Redskins no sean últimos, es así.
Qué espero de ellos y por qué. A pesar de los pesares, creo que los Redskins no han hecho mala offseason. Siguen su eterna reconstrucción, sí, pero por lo menos sin gilipolleces. Bien por no fichar otro McNabb (aunque admito que en su día no me pareció mala idea), bien por no fichar un nuevo Haynesworth (es decir, por no mega-sobre-pagar a un agente libre). Es verdad que se queda con un ataque regulero, con pasadores de clase baja y con corredores poco ilustres, pero puede quedar más o menos aseado. Creo que sus receptores son interesantes, especialmente su tight end Chris Cooley (jugadorazo). Su defensa me parece más que interesante. Cuenta con muy buenos jugadores como Orakpo, Fletcher y su pareja de safeties, Landry y Atogwe.
Equipo en reconstrucción, que se dice. Otro año más.
Pronóstico. Lo siento por sus seguidores, pero creo que les toca paciencia. Apostar por otra cosa que un último lugar de división sería temerario.
* * *
Es obvio que ni con predicciones exprés llego a cubrir toda la AFC, así que la próxima entrada no será exprés, sino telegráfica, y comprenderá todas las divisiones de esa conferencia. Lo que sea por dejar escritas mis equivocaciones.
Escasas horas quedan para el kickoff.
Philadelphia Eagles
Temporada pasada: 10-6. 1.º NFC Este, 3.º NFC. Playoffs: eliminados por los Green Bay Packers en wild card round.
Quiénes son. Los Philadelphia Eagles son los eternos aspirantes. Siempre tienen equipos competitivos, siempre se les exige el máximo, pero nunca lo consiguen. Esta franquicia se fundó en 1933, y cuenta con tres títulos de campeón de la NFL, pero ninguno desde 1960. Ha llovido. Eso sí en las dos últimas décadas casi siempre han llegado a playoffs. Pero luego la cagan. En los últimos treinta años pese a sus repetidas presencias en postemporada, solamente en 1980 y en 2004 llegaron al último partido. Lo perdieron.
A los aficionados de Philadelphia se les acusa de ser los peores de la NFL. También se dice que son los más apasionados. La ciudad vive para sus Eagles, se nota si han ganado o perdido el fin de semana anterior. Pero en cuanto se tuercen las cosas, empiezan los abucheos. Me recuerda en este sentido a la afición del Valencia. Este vídeo explica la idiosincrasia del football en Philadelphia.
Música. ¡Sonido Philadelphia! Qué mejor exponente de este género que TSOP (the sound of Philadelphia), de MFSB (mother, father, son, brother, todo abreviaturas).
Qué se espera de ellos. Estos Philadelphia Eagles recuerdan un poco a los Miami Heat del pasado verano. Quizá es algo exagerado, pero el símil es válido. Se han llevado todo lo mejor de la agencia libre: Nnamdi Asomugha, Cullen Jenkins, Vince Young, Cullen Jenkins... También vía traspasos llegó Dominique Rodgers-Cromartie. Se han reforzado con muchos nombres ilustres. Las expectativas son máximas y su afición muy exigente.
Qué espero de ellos y por qué. Es un equipazo, sí, pero creo que no es para tanto. Tiene puntos débiles bastante claros: su línea ofensiva, sus linebackers y su entrenador. Un equipo con tantas flaquezas está lejos de ser un dream team, como algunos venden. También dependen mucho del rendimiento (y la salud) de Vick. Por su estilo de juego, que nadie descarte que de una hostia lo dejen KO. Deberían usar más la carrera, pero dudo que con Reid se haga. La secundaria es acojonante, con Samuel, Asomugha y Rodgers-Cromartie, y Cullen Jenkins aportará pass rush, pero en el medio de la defensa se adivinan problemas.
Un equipo que se la puede liar a cualquiera, plagado de playmakers, como DeSean Jackson, pero también con altas dosis de locura (que ese mismo jugador ejemplifica), que en cualquier momento puede implosionar. Su paciente afición tampoco ayudará, más expectante que nunca.
Pronóstico. Demasiado talento como para no decir que ganan la división. Pero creo que, como los Miami Heat, tarde o temprano se la pegarán. No me fío de ellos.
Dallas Cowboys
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Este, 13.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Se hacen llamar el America's Team. Uno de los equipos con más aficionados de los Estados Unidos y que mayor atención concita. También tiene a uno de los propietarios más payasos y megalómanos de la NFL (probablemente solo superado por un Hall of Famer como Al Davis). Este tipejo y otras cuestiones los convierte también en uno de los equipos más odiados de la liga. Constituido en 1960, es una de las franquicias más exitosas de la era Super Bowl. Cuentan con [mala rima] trofeos Vince Lombardi. Solo los superan los Steelers. Grandes dominadores a principios de los 90, llevan unos cuantos años cumpliendo lo de mucho ruido y pocas nueces. Esta es su historia.
Ah, que sí, que se llevan a matar con sus colegas de división, por eso están en la Este, cuando hay equipos de la NFC más al este (curiosamente, St. Louis está encuadrado en la NFC Oeste estando más al este que Dallas, que está en la NFC Este).
Tanto con los Eagles...
...como, especialmente, con los Redskins.
Música. Cambio radical de estilo. Del sonido Philadelphia al metal. Es que de donde juegan los Cowboys es Pantera, y qué mejor que Cowboys from hell para hablar de los Chicos Vaca.
Qué se espera de ellos. Este es un año relativamente relajado. No escuchamos los unánimes elogios al plantillón del America's Team, no leemos a todos los analistas que son los grandes favoritos al anillo. Sin ir más lejos, el año pasado estaban en el grupo de los gallitos (para mí también, no lo niego) y terminaron con un paupérrimo 6-10. Este año, el optimismo es moderado. No figuran en el grupo de cabeza
Qué espero de ellos y por qué. Creo que a los Cowboys les va a venir bien no haber levantado tanto revuelo este año. Siguen teniendo sustancialmente la misma plantilla que el año pasado, pero han soltado lastre (jugadores que no funcionaban en ese equipo, como Roy Williams) y, en el fondo, siguen contando con armas muy poderosas.
Igual algún día de estos Tony Romo confirma que es un quarterback de puta madre. Tiene a receptores acojonantes, como Miles Austin, Dez Bryant o Jason Witten. Su renovada línea suscita algo de dudas, y a ver qué tal corre Felix Jones. Pero es un ataque potente, no cabe duda.
Y en defensa tienen a esa bestia llamada DeMarcus Ware. El pichichi de los sacks la temporada pasada (aunque con trampa, porque la última jornada, en un partido intrascendente en el que su rival estaba con los suplentes, se puso las botas y por eso consiguió este honor) es un jugador que cuando está bien físicamente es casi imparable. El terror de las nenas (que es en lo que se convierten los pasadores contrarios cuando este tipo está cerca). El otro gordo Ryan (no Rex, Rob) llega para dirigir la defensa de los Chicos Vaca. Ojete con ellos.
Pronóstico. Van a pelear la división con los Eagles. Creo que son segundos, pero no me sorprendería nada que llegasen a playoffs y quién sabe...
New York Giants
Temporada pasada: 10-6. 2.º NFC Este, 6.º NFC (por balance victorias derrotas). No se clasificaron para playoffs dado que no estaban entre los dos mejores no campeones de división.
Quiénes son. A pesar de lo que indica su nombre, no son de Nueva York. Bueno, juegan en New Jersey, igual que el otro equipo que no es de Nueva York. Por número de aficionados e historia, podría decirse que los Giants son más grandes que los Jets (lógico, por otra parte, llamándose Giants). Se fundaron en 1925, y acumulan 7 títulos de la NFL relativamente bien repartidos en el tiempo, 3 de ellos Super Bowls. No se les puede considerar como un equipo dominante en ninguna época en particular. De hecho, el último anillo que ganaron fue contra todo pronóstico. Joder, qué último drive.
Música. Joder, hay tanto tan de puta madre en New York City. Es imposible enumerar bandas míticas (y cojonudas) sin olvidarse de alguna. Mis favoritos son Ramones y Dictators. Como a los Ramones los conoce todo dios, los Dictators, en una canción dedicada a una calle de NYC (a la que fui expresamente a hacerme una foto por esta puta canción, que es la hostia). Avenue A.
Qué se espera de ellos. El final de la pasada temporada de los Giants fue tan descorazonador que las expectativas a día de hoy no son las más optimistas. Tenían su plaza de playoffs casi asegurada, el first-round bye a tiro, pero desde el estrepitoso final de partido frente a los Eagles (que tenían ganado) entraron en barrena. Entonces lo que queda no es la sensación de equipo sólido que dieron mediada la temporada, con una defensa durísima y un juego de carrera demoledor. Lo que quedan son las sandías de Eli Manning, sus incontables errores, y una sensación de fragilidad preocupante. No, los Giants no están hoy entre los equipos que más ilusión suscitan, menos aún cuando a su quarterback le da por hacer declaraciones estúpidas sobre lo buenísimo que es.
Qué espero de ellos y por qué. Creo que Eli Manning ha perdido los estribos y que en cualquier momento Coughlin va a estallar. No hay mayor problema que no saber reconocer un problema, y al quarterback de los Giants creo que le falla justamente eso. Se cree mucho mejor de lo que es. Sí, los Giants tienen buen equipo, equipazo en algunos aspectos. Su defensa es potente cerca de la línea, pero su secundaria da pavor. Capaz de lo mejor y de lo peor. ¿Lo mejor? Su ataque terrestre. Cuanto más lo usen, mejor les irá. Porque tienen un tándem de corredores cojonudo (Brandon Jacobs y Ahmad Bradshaw) y darán menos oportunidades a Eli para que la cague. Más aún este año, que se han quedado sin Steve Smith y Kevin Boss.
Pronóstico. Son un peligro, darán muchos disgustos, pero creo que acabarán peor que Eagles y Cowboys. Último año de Coughlin, veréis.
Washington Redskins
Temporada pasada: 6-10. 4.º NFC Este, 14.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Es curioso lo de los Redskins. Llevan el nombre de Washington (DC), pero su estadio está en Maryland y su sede en Virginia. ¿De qué estado decimos que son? Bueno, son un equipo casi tan antiguo como los genocidados pieles rojas de los que toman nombre. Este equipo y los Raiders me recuerdan al Atleti. ¿Cuál más? No sé, es complicado. Los 'Skins comparten pésima gestión y son indios. Bueno, estos son los cerdos.
Música. Mu rico es el D.C. en música. Quizá lo más suyo es la escena hardcoreta que surgió en los 80. Vamos con los straight edge. Minor Threat, Betray. Propina para quien entienda la letra (es decir, para nadie).
Qué se espera de ellos. Que sean los peores de su división. En la era del pase, cuando tu quarterback titular es Rex Grossman (y su suplente un tipo que ni conocen los empleados de la franquicia), las expectativas se relajan mucho. Cuando acumulas decepciones año tras año, se relajan más. Y cuando estás en una división con equipos fuertes, todavía más. Nadie espera que los Redskins no sean últimos, es así.
Qué espero de ellos y por qué. A pesar de los pesares, creo que los Redskins no han hecho mala offseason. Siguen su eterna reconstrucción, sí, pero por lo menos sin gilipolleces. Bien por no fichar otro McNabb (aunque admito que en su día no me pareció mala idea), bien por no fichar un nuevo Haynesworth (es decir, por no mega-sobre-pagar a un agente libre). Es verdad que se queda con un ataque regulero, con pasadores de clase baja y con corredores poco ilustres, pero puede quedar más o menos aseado. Creo que sus receptores son interesantes, especialmente su tight end Chris Cooley (jugadorazo). Su defensa me parece más que interesante. Cuenta con muy buenos jugadores como Orakpo, Fletcher y su pareja de safeties, Landry y Atogwe.
Equipo en reconstrucción, que se dice. Otro año más.
Pronóstico. Lo siento por sus seguidores, pero creo que les toca paciencia. Apostar por otra cosa que un último lugar de división sería temerario.
* * *
Es obvio que ni con predicciones exprés llego a cubrir toda la AFC, así que la próxima entrada no será exprés, sino telegráfica, y comprenderá todas las divisiones de esa conferencia. Lo que sea por dejar escritas mis equivocaciones.
Escasas horas quedan para el kickoff.
martes, 21 de diciembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 15
Esta jornada comenzaban los playoffs particulares de muchos equipos. Con solo tres partidos para terminar la temporada, casi nadie tenía su plaza de postemporada asegurada, y muchos equipos, algunos de ellos favoritos a todo en septiembre (Chargers, Colts, Packers) podían quedar matemáticamente eliminados. Comenzaban los partidazos para decidir quién gana cada división y quién consigue prolongar su temporada. Y no decepcionaron. Lo mejor de la temporada ha llegado. Y lo que queda.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Fin a dos rachas que datan de tiempos inmemoriales. Ya no podemos decir que los Buccaneers ganan siempre a los malos (llevaban 8/8) ni que los Lions siempre pierden lejos de Detroit (llevaban 26 derrotas consecutivas, superando su propio récord). Leí hoy en Cold, Hard Football Facts que la probabilidad de que un equipo pierda 26 partidos seguidos frente a 24 rivales cualesquiera fuera de su estadio es de aproximadamente 1 entre 4 billones (1/4000.000.000.000). Ayer se rompió, contra todo pronóstico, tan inquebrantables rachas. Detroit sabe ya lo que es ganar lejos del Ford Field y los Bucs saben lo que es perder contra un equipo malo. Quizá ahora se valore más el mérito de Tampa Bay. En un año en el que los malos son mejores que nunca, tiene mucho mérito vencerlos. Los Lions son ya los aguafiestas oficiales de la NFL. La semana pasada, sin jugarse nada más que empeorar su elección del próximo draft, comprometieron seriamente el futuro de los Packers. Esta lo han hecho, si cabe más, con los Buccaneers, devolviendo el favor a Green Bay. Otra racha se rompió en ese partido: la de prórrogas que no se decidían en el primer drive ofensivo a favor del ataque. Detroit anotó a las primeras de cambio.
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,Joe Webb (¡que no, que juega Favre!), Rex Grossman, Tim Tebow, Jon Kitna, Colt McCoy y Joe Skelton serían titulares con sus equipos? Nota para la próxima vez que se analicen las plantillas de cada equipo en la offseason: echar un vistazo a la profundidad en el puesto de QB.
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
No, no voy a hablar del ridículo que hizo ayer el entrenador del equipo-que-no-debe-ser-nombrado y del que hacen día sí día también sus sucios esbirros del Marca y el As, las putas (en sentido figurado y puramente intelectual, que me parece el más peyorativo de la palabra) de Florentino. No hablaré de la mezcla entre vergüenza ajena y risa que provoca que un tonto del culo que tiene el culo relamido por un clon del King del Burger King se queje de un arbitraje por "trece errores graves" (sic) como "un minuto de descuento cuando había más pérdidas de tiempo" (cualquier periodista con un mínimo de dignidad y dos dedos de frente diría que tales declaraciones son impropias de un profesional que conserve un mínimo de decencia). No, no hablaré de ello, igual que no hablé del absoluto ridículo que hizo el entrenador invencible con el sueldo más alto de la historia y el equipo más caro del universo cuando le cayeron cinco en Barcelona. Y cinco fueron aunque debieron ser quince. No puede ser más ridículo cuando tienes más recursos que nadie, más recursos que todos (más que ninguna entidad deportiva de todo el mundo) y los empleas con no mejor resultado que el que obtendría un mono deficiente (el mono deficiente habría obtenido, como poco, los mismos títulos que Florentino en sus últimos cinco años como presidente y después de 500 millones de euros en fichajes --cero--, y por lo menos resultaría simpático). Por suerte esto no ha llegado a la NFL. Por suerte, si a alguien se le ocurre inventarse una miseria intelectual como el puto Villarato de los cojones, que ya está bien, o se le despide fulminantemente o se le condena al ostracismo absoluto. No sé qué es peor, que Relaño se lo crea (en cuyo caso habría que poner en seria duda su capacidad intelectual) o que lo haga deliberadamente para vender periódicos (en cuyo caso valora bien poco su dignidad como periodista, aunque hay que poner en duda que alguien que permite a Tomás Roncero y a Frédéric Hermel escribir en su medio --no solo eso, sino que incluso les paga-- tenga un mínimo de dignidad profesional). Y la nómina del diario en el que escribe Leticia Sabater es aún peor, pero no escribiré sobre nada de eso porque esta semana, si tengo tiempo, publicaré un artículo en el que, entre otras cosas, hablaré de esto. Porque cuando parece que no se pueden rebajar más, Marca y As lo hacen (la prensa ¿deportiva? de Barcelona es exactamente igual de miserable, pero estos llevan una larga trayectoria arrastrándose por el fango, lo que hace que sea menos destacable). Ya está bien, cojones. Telebasura y periodismo deportivo (?) basura es lo que triunfa (aunque, por lo menos en cuanto a resultados económicos, a quienes hacen periodismo deportivo basura no les va tan bien --de hecho, les va muy mal-- como a los que hacen telebasura, que sí que se forran). Pero aclaro: me consta que la mayoría de personas en esos medios son normales, y que disienten de lo que dictan sus directores. En esos medios hay personas brillantes. Este artículo, opuesto a la línea editorial del Marca, es un buen ejemplo de ello. Una delicia del periodista deportivo que, a mi juicio, mejor escribe y con mejor criterio. No es el único con dos dedos de frente. Por esas personas, entre otras muchas, es duro tener que decir esto, pero no deja de ser verdad: si pagas un euro por esas bazofias de panfletos, con contenidos más propios de fanzines de los Ultras Sur, estás diciendo "soy imbécil". O eso, o te gusta practicar la coprofagia. Lo siento pero sí: la portada, la opinión de un director o la editorial representan a un periódico. Y toman al lector por gilipollas.
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
* * *
Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
* * *
Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
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| Lo nunca visto esta temporada en la NFL. |
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
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| El amo da de comer a sus esbirros. |
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
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Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
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Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
lunes, 4 de octubre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 4
Las tres historias principales de las otras tantas sesiones en las que se divide la jornada de NFL de este domingo pasado eran, por orden de aparición: (i) ¿serán los Steelers capaces de completar su etapa sin Big Ben invictos ante sus archienemigos, los Baltimore Ravens?; (ii) ¿cómo recibirán a McNabb en su vuelta a Philadelphia?; y (iii) ¿nos creemos a los Bears como aspirantes a la NFC Norte?
Las respuestas fueron, respectivamente: (i) no; (ii) con aplausos; y (iii) no. Con esto tenéis información suficiente sobre lo más llamativo de la jornada. Si os habéis quedado con ganas de más, seguid leyendo. Muchos echaban de menos el naranja, hoy quedarán saciados.
Para todos aquellos cuyos equipos hayan caído este fin de semana, I Got Knocked Down But I'll Get Up.
Qué pude ver. Este fin de semana tocó viaje de placer a la Costa Daurada (sí, lo digo para dar envidia, que ya tuve que sufrir bastante con los resultados de mis equipos esta jornada; volveremos sobre ello más adelante), donde pudimos disfrutar de un tiempo cojonudo y de los últimos rayos de sol del año. Llegamos a Madrid, todavía con el bañador puesto, cuando estaba terminando el primer cuarto del Steelers-Ravens. Ese fue el partido que estuvo puesto en la tele, con una breve interrupción futbolística hasta que al Dépor le metieron el segundo (mi idea era ver el fútbol hasta que fuésemos perdiendo por dos, hecho que se produjo, por desgracia, muy pronto). En el ordenador, pantalla dividida en cuatro, con especial atención, por mi parte, al Packers-Lions. Los otros tres cuadrantes de la pantalla los ocupaban el RedZone, el Falcons-49ers y el Browns-Bengals. En la sesión de las 22.15, Canal+ Deportes HD en la tele y RedZone en el ordenador (cuando hay pocos partidos, por el RedZone se siguen bastante bien). Esta madrugada no me levanté a ver el Sunday Night. Menos mal, porque el Giants-Bears, según las crónicas y visto el resumen, es de esos partidos que no hacen afición.
El vomitorio. Qué sería de la prensa sin los Philadelphia Eagles. Son una fuente inagotable de noticias, de historias morbosas y de enconadas polémicas. Esta semana volvía a Philadelphia el que fue su quarterback titular durante las últimas 11 temporadas. Volvía después de que lo regalasen a un rival divisional y tras no haber sido capaz de conducir a los Eagles al anillo en todos los años que jugó en Philadelphia. Mucho morbo. Mucha expectación. ¿Le aplaudirán o le abuchearán? Como decía ayer Zanoni, no tienen motivos para abuchearle, ya que el hombre hizo lo que buenamente pudo y no se fue al rival divisional por voluntad propia, sino porque su equipo así lo quiso. No obstante, muchos pensaban que el recibimiento sería hostil. No fue así. El público ovacionó puesto en pie. Luego, evidentemente, intentó entorpecer el ataque de los Redskins con alaridos y abucheos.
Por si la presencia de McNabb en el Lincoln Financial Field fuese insuficiente, el partido nos dejó la lesión de Michael Vick y la vuelta de Kevin Kolb. Preveo mucha más literatura sobre la cuestión. Resulta que Vick, en una carrera que para colmo estaba invalidada por un holding, sufrió una fuerte cogida a manos de dos defensores de los Redskins. Kolb saltó al terreno de juego con el papelón de asumir el mando de un equipo que perdía 14-0, y no lo hizo nada mal. 22/35, 201 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción. Y de milagro no gana el partido con un Hail Mary perfectamente ejecutado y que Jason Avant tuvo en sus manos, pero se le escapó. Aunque se ha descartado la rotura, Vick sufre una lesión en sus costillas por culpa de la cual su participación en el próximo partido de los Eagles en San Francisco es dudosa. Si Kolb lo hace bien, tendremos lío de nuevo.
Terminamos con el tema Vick, que tanto da de sí, comentando que ayer se emitió en NFL Network una entrevista que le hizo Jim Mora, su antiguo entrenador en Atlanta. Dejó titulares como "toda mi vida era una mentira" o "lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque parezca una locura, es haber estado en la cárcel; si no no iba a cambiar". También explica cómo el dogfighting formaba parte de su vida desde temprana edad. Tradición (eso sí, no dice arte, la otra palabra mágica). Parece arrepentido. Aquí podéis ver un fragmento de la entrevista:
En cuanto a McNabb, su partido pasó de brillante, en una primera parte espectacular, a poco más que correcto tras una segunda parte en la que los Redskins fueron inoperantes en ataque. Partido parecido al de Rodgers, como veremos. Los números de McNabb, mediocres siendo generosos, fueron de 8/19, 125 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción.
Peperoni (la sorpresa). He de decir que la semana pasada me olvidé de escribir esta sección. No sé si alguien más se había dado cuenta de ello, pero al menos nadie manifestó haberla echado de menos. Volviendo al tema de las sorpresas. Este fin de semana creía tener suficiente con las derrotas de mis equipos favoritos contra mi equipo más odiado, que no por previsibles dejan de ser dolorosas. Ambas por la misma diferencia, 5 tantos, aunque en el caso del Estu poco más se puede pedir. ***ADVERTENCIA PARENTAL: el texto anaranjado siguiente contiene expresiones malsonantes (algunas de ellas tachadas, ya que ni un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria puede soportar tal zafiedad) insultos y exabruptos totalmente fuera de lugar, de mal gusto, plagados de rencor y que, además, nada tienen que ver con la NFL; indignante sin duda*** De no ser por el vikingo cornudo traidor les habríamos vuelto a ganar; hablandodel cabronazo de Suárez, estoy deseando verle disfrutar de su mierda de afición en su mierda de pabellón situado en pleno centro de A Tomar Por Culo (mientras nosotros jugamos en la Calle Goya, las vueltas que da la vida, eh), escuchando a los cuatro gatos que se reúnan en la costosísima construcción de la periferia abuchear al equipo, a poco que las cosas les vayan mal --por a poco que las cosas les vayan mal quiero decir que pierdan un partido intrascendente cualquiera por 10 puntos, por ejemplo--. Ah, la sección deficitaria, que pese a tener uno de los presupuestos más altos del baloncesto europeo no juega una Final Four desde que Felipe González era Presidente del Gobierno (que no os engañen, la sección deficitaria lleva siendo una mierda pinchada en un palo mucho, mucho tiempo; eso sí, se trata de una mierda cara). Termino el exabrupto con dos reflexiones: la primera: Suárez, que te den por el culo, qué bien que nuestra plantilla esté libre de cornudos vikingos (sí, parecemos la Policía del Pensamiento, pero la identificación del jugador con la ideología de la afición nos importa, y somos felices así; tanto, que casi lo único que pedimos a un jugador de nuestro equipo de baloncesto es que no termine posando en un campo de fútbol --absurdo, sin duda-- con un despertador en el pecho); la segunda: si alguien está interesado en una camiseta de Carlos Suárez con publicidad de MMT en la parte delantera se la regalo; si nadie la quiere la tiraré a la basura (quedaba más poético escribir la quemaré pero sería mentira); y la tercera, que viene de propina: Suárez, que te den por el culo. ***FIN DEL TEXTO INAPROPIADO*** Lo del Dépor también era previsible (llevamos un partido ganado en todo 2010, espectacular), aunque no por ello menos humillante. Qué jornada. En fin. Por cierto, el sábado que viene, y volviendo al Estu, vamos a Pucela. Si alguien conoce algún restaurante o bar vallisoletano especialmente recomendable, que no se prive de comentarlo.
Pues bien, los Packers hicieron todo lo posible por que tuviese un fin de semana completo. Vaya por delante que no quiero subestimar a los Lions. Creo que Detroit tiene un equipo joven y con mucho talento, que aunque esté 0-4 ha dado la cara en todos los partidos y que no está 2-2 por pura mala suerte (e ignorancia del reglamento por alguno de sus jugadores, pero dejémoslo estar por no reavivar la polémica). Pero en Lambeau Field, donde los Lions no ganan desde 1992, recién terminados los Juegos Olímpicos de Barcelona, frente a un teórico aspirante al anillo, y perdiendo 28-14 al inicio del tercer cuarto, Green Bay no puede tirar un partido de la manera que (casi) lo hizo ayer. Los Packers casi implosionan por segunda jornada consecutiva (el término implosión lo usan con cierta frecuencia los comentaristas estadounidenses para referirse a la autodestrucción repentina de un equipo; me gusta). Detroit mereció ganar. No tengo ninguna duda. Con su quarterback titular lesionado, los Lions dominaron en ataque durante todo el partido (aunque la defensa de los Packers fue muy oportunista, gracias Charles Woodson) y también en defensa durante la segunda parte. Los datos son demoledores: los Lions consiguieron 431 yardas de ataque; los Packers 261; 24 primeros downs Detroit, por 16 de Green Bay; y 37:37 minutos de posesión tuvieron los Lions por 22:13 de los Packers. Hasta Green Bay sufrió una pérdida de balón más (4) que Detroit (3). La mala suerte y 102 yardas de penalización han tenido la culpa de que los Lions no se llevasen el partido.
¿Qué por qué pongo esto en el apartado de las sorpresas, si ganó el favorito? Bueno, pues porque no deja de ser sorprendente que un equipo que en las apuestas parte con un spread en contra de más de 13 puntos (lo que significa que la predicción de consenso era que los Packers ganarían de más de 13) pierda por solo 2 y de ese modo.
Las otras sorpresas de la jornada fueron las victorias de Cleveland ante Cincinnati en el derbi del estado de Ohio (aunque, para desgracia de los Bengals, no resulta tan sorprendente) y, sobre todo, la derrota de los Colts en Jacksonville.
Sí, quizá esta sea la gran sorpresa. Al fin y al cabo, Green Bay terminó ganando. Indianápolis palmó ante un equipo que venía de humillantes derrotas ante San Diego y Philadelphia, con un quarterback cuestionado (tanto, que se contrató a Trent Edwards para tener un recambio si Garrard no espabilaba) y rumores de mudanza a Los Ángeles, rumores cuya intensidad es inversamente proporcional al éxito de la franquicia del norte del estado de Florida. En estas circunstancias los Jaguars ganaron a los Colts con un larguísimo field goal en el último segundo de Scobee. Lo recuperaremos en la sección dedicada a lo mejor de la jornada. En cualquier caso, y para terminar: transcurrido un cuarto de la temporada regular, Colts y Jaguars están empatados en la clasificación, 2-2, habiendo ganado los de Jacksonville el primer enfrentamiento particular. E Indianápolis va 0-2 en sus enfrentamientos intradivisionales, tras caer en Houston y Jacksonville. Para preocuparse.
Para terminar, y hablando de sorpresas: ¿cuántos apostaban por que tras cuatro semanas de competición los Chiefs serían el único equipo invicto? El fin de semana que viene, con emisión confirmada en Digital+, Colts-Chiefs. Durísima prueba fuera de casa para los del estado de Missouri.
Premio Parménides de Elea, anteriormente conocido como Ana Blanco (la vida sigue igual). Ya me aburrí de los nombres de las secciones, y como creo que tampoco son el culmen del ingenio (algunos ya se quejaron, no sin razón), voy a cambiar algunos. El premio anteriormente conocido como Ana Blanco a la estabilidad pasa a llamarse Premio Parménides, en referencia a la cosmovisión de este filósofo griego, autor de frases como "lo que es es, y lo que no es, no es", para quien no existía el movimiento. Nada cambia en el mundo, todo permanece. Del mismo modo, el premio anteriormente conocido como Armin Tamzarian se designará, en adelante, como Heráclito de Éfeso, filósofo cuya concepción del mundo era opuesta a la del de Elea. Según Heráclito, todo fluye, todo cambia, nada permanece. Ambos filósofos podrían apoyarse en los ejemplos que ofrece la NFL cada semana para apoyar sus teorías (bueno, realmente no, pero quedaba bonito decirlo).
El Premio Parménides de la semana se lo otorgamos en el apartado colectivo a los Lions, a los 49ers, a los Bills y a los Panthers, equipos que todavía tienen su casillero de victorias a cero. Los Lions presentan una ligera variación este año en relación con temporadas anteriores, y consiste en que son capaces de plantar cara. Eso es un cambio interanual, pero en el apartado intersemanal, tomando como referencia únicamente esta temporada, la verdad es que nada cambia. Todas las semanas compiten, asustan a sus rivales, pero nunca consiguen la victoria. Esta semana, otra derrota a la saca.
San Francisco ha probado el amargo sabor de la derrota en dos de sus sabrosas variedades, las dos especialmente dolorosas: de paliza ante rivales teóricamente asequibles como Seattle y Kansas City; y en el último suspiro ante rivales teóricamente superiores como los Saints y los Falcons. Aunque seguramente muchos aficionados de los Niners ya contaban con la derrota en Atlanta, el cómo ha sido particularmente cabreante. Léase la nueva aunque vieja sección Premio en base al demérito.
Premio Heráclito de Éfeso, anteriormente conocido como Armin Tamzarian (la vida cambia). Primera victoria de la temporada para los Cleveland Browns. Comandados por el quarterback más bajito de la liga, con nombre además de pensador, Seneca Wallace, los Browns vencieron en un ajustado partido a los Bengals. De ese equipo hay que destacar a su running back, aunque para eso debéis seguir leyendo. Otros que echaban de menos el sabor de la victoria eran los Giants de New Jersey, que construyeron su victorias a base de palos al quarterback rival. 2-2 para ellos, que conservan intactas sus opciones de hacerse con una NFC Este en la que hay un cuádruple empate a 2 derrotas (los Chicos Vaca tienen un partido menos, en el que podrán lograr su segunda victoria).
En el apartado individual, qué me decís de Garret Hartley. Fue el héroe de los Saints en los pasados playoffs. Autor del field goal ganador en la final de la NFC. ¿Puesto asegurado? Nunca para un kicker. La primera jornada pasó de héroe a villano al fallar dos patadas contra Minnesota. La segunda jornada volvió a ser el héroe tras patear el field goal que daba la victoria a su equipo en el último suspiro en Candlestick Park. La tercera, falló un field goal relativamente fácil en la prórroga (y que generó alaridos en mi casa). Fin de la historia. Ayer ya no jugó. Lo hizo John Carney, jugador de (atención) 46 [cuarenta y seis] años. Cómo cambia la vida, Sr. Hartley. De héroe a villano en tan solo cinco partidos. Qué dura, y qué injusta, es la vida del kicker. ¿A que si fuera un quarterback no le habría sucedido esto? Urge la constitución de un sindicato de kickers que haga valer los derechos de tan apestado colectivo.
La vida también cambia hoy para Ben Roethlisberger, Santonio Holmes y Brian Cushing. Acaban de cumplir su condena. A sus equipos no les ha ido precisamente mal sin ellos. Si la Ley de Murphy sigue en vigor, a partir de ahora les irá peor.
Finalmente, y ya que le he dado tanta caña, justo y necesario es comentar que el rendimiento de Joe Flacco ha cambiado mucho, y para bien, durante los dos últimos partidos. No es fácil enfrentarse a la Steel Curtain, hasta ahora la mejor defensa de la liga (digo esto sin consultar las estadísticas, que no sé si respaldarán esta impresión). Ayer Flacco consiguió doblegarla en un frenético drive ganador contrarreloj.
Sigamos con los cambios de denominación a los galardones de la jornada. Por si las referencias filosóficas no hubiesen completado el cupo de pedantería de este artículo, cambiaremos el nombre de los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada, en vez de en función de trabajos musicales, en función de la corrección ortotipográfica. Sí, habéis leído bien, no os asustéis. Había pensado en principio sustituirlo por películas que me gustaban mucho, poco y nada; luego por jugadores del Dépor que hayan dado muy buen, regular y pésimo rendimiento, y lo mismo con los del Estu. Otra semana será, que quedan muchas.
El 1.º de su clase (lo mejor). ¿Qué tiene lo anterior de óptimo desde el punto de vista ortotipográfico? Es un poco difícil de pillar, porque la norma ortográfica a la que hace referencia este galardón, y que se aplica en su título, es poco conocida y menos utilizada: se trata de la norma que establece que antes de cada letra volada (superíndice, en vocabulario Microsoft Word) debe utilizarse un punto. Es decir, que lo correcto es escribir 1.º, y no 1º; D.ª, y no Dª, o V.º B.º, y no Vº Bº. Pocas veces veréis un texto correctamente puntuado cuando aparece una letra volada. El culmen de la corrección ortotipográfica. Aprovecho para citar otra norma ortográfica poco conocida aunque igualmente vigente: los números de cuatro cifras nunca se separan (no solo cuando escribimos años), a partir de cinco cifras pueden establecerse separaciones, pero con un espacio en blanco, no usando puntos (es decir, lo correcto es 250 000 personas, 250.000 es incorrecto), aunque la norma tiene sus matices.
Durante la jornada de ayer, la NFL tiño sus campos de rosa, decisión que genera dudas desde un punto de vista estrictamente estético, pero fue por una buena causa: para concienciar a la población estadounidense sobre el cáncer de mama. Buena iniciativa, esperemos que haya servido de algo. Larry Fitzgerald, que perdió a su madre por culpa de esta enfermedad, donó 1000 dólares por cada recepción a la causa (consiguió 7), y prometía 5000 por touchdown. El único que consiguió fue anulado por un holding, pero no podemos dejar de elogiar la iniciativa del wide receiver de los Cardinals. Pongamos nuestro granito de arena en tan loable causa pintando este párrafo de rosa. Color que, por cierto, me parece ridículo en el vestuario masculino (por muy de moda que esté). Uno que no se perdió el capítulo de los Simpsons en el que explicaban que un tío de rosa está para encerrarlo en un manicomio. Por si alguno carece de la formación necesaria, que vea el siguiente vídeo a partir del minuto 2:17.
Me parece muy positiva la igualdad que hemos vivido esta jornada. 9 de los 13 partidos disputados hasta ahora se han resuelto por una diferencia de un touchdown o menos. Hemos vivido finales trepidantes en todos estos partidos: (1) en Jacksonville, en el probablemente mejor partido de la jornada, con tres anotaciones que empataban o decantaban el partido en los últimos 2:09 minutos, incluido el field goal final con el segundero a cero; (2) en Philadelphia, donde, como ya comentamos, si Avant hubiese tenido un poco más de fortuna y de adherencia en sus manos, los Eagles habrían ganado el partido en el Hail Mary final; (3) en Atlanta, donde los Falcons ganan con un field goal de Bryant cuando el tiempo expiraba; (4) en Pittsburgh, donde Houshmandzadeh recibe libre de marcaje en la end zone a falta de poco más de 30 segundos para ganar el partido; (5) en Tennessee, donde los Broncos consiguen el touchdown que les pone por delante en el marcador a poco más de un minuto para terminar el partido; y (6) en Nueva Orleáns, donde los Panthers, que perdían de 2, rozaban la distancia de field goal cuando el partido finalizaba. También he de decir que sufrí de lo lindo viendo el final del partido de Lambeau Field, aunque en el último drive la carrera de Green Bay funcionó (principalmente gracias al fullback John Kuhn) y los Packers se comieron lo que restaba de función. Como dice la tópica expresión, emoción a raudales. Excelente.
Pues parece que los Jets están fuertes, ¿verdad? El de ayer no era el examen más exigente, pero el resultado fue brillante: excelente partido de sus dos corredores, un renacido LaDainian Tomlinson (133 yardas y 2 touchdowns y Shonn Greene (117 yardas); su quarterback casi novato va cogiendo confianza (sigue sin perder balones, ayer 14/24, 164 yardas y 2 touchdowns), y el equipo gana aplastando fuera de casa. Sin Santonio Holmes ni Darrelle Revis.
No obstante, parece que el equipo de moda es Baltimore. Sigo siendo escéptico con ellos. Cada una de sus victorias les ha costado dios y ayuda, pero ahí están, en el primer lugar de muchos de los Power Rankings que miden (creo, porque no está demasiado claro) el estado de forma de las franquicias de la NFL. Insisto en que un equipo que ha ganado su partido más holgado por solo un touchdown de diferencia ante los débiles Browns no me convence. Pero bueno, que les quiten lo bailao, que han pasado por New Jersey (Jets) y Heinz Field cosechando sendas victorias.
En el apartado individual, hoy es un día feliz para los defensores de Kyle Orton. Más madera para quienes dicen que es mejor que Cutler. Orton promedia 355 yardas de pase por partido. La estadística no es ni mucho menos suficiente para juzgar su rendimiento (curiosamente --o no-- que un quarterback se hinche a yardas de pase suele ser señal de que su equipo andaba con prisas, muy necesitado, y, en esos casos, muchas veces pierde; un par de datos: la jornada pasada los cinco primeros quarterbacks en cuanto a yardas de pase perdieron sus partidos; esta jornada, tres de los cuatro primeros quarterbacks han perdido, sólo Orton se salva de la quema). En cualquier caso, los números indican que este tío puede pasar, vaya si puede. Y este año, sin Brandon Marshall. Espectacular el final del partido en Tennessee. Cuando menos nos lo esperábamos, los Broncos pueden discutir el título de división a los Chargers, siempre que estos sigan jugando tan mal lejos de la frontera con México.
No nos olvidamos de los renacidos Jaguars y, en particular, de David Garrard, Maurice Jones-Drew y el kicker al que esta jornada le ha tocado el papel de héroe, Josh Scobee. Field goal de 59 yardas. Ojo a la mascota detrás de los palos, que realiza una recepción perfecta.
Pensé en ponerlo en el apartado siguiente dado que su equipo perdió, pero hagamos mención al espectacular partido de Terell Owens. 222 yardas en 10 recepciones, entre ellas 1 touchdown. Esta actuación le sirve para avanzar un paso más en su camino a Canton, sede del Pro Football Hall Of Fame. Owens es el segundo jugador con más yardas de recepción de la historia de la NFL.
En ese mismo partido el running back de los Browns Peyton Hillis repitió buena actuación. La semana pasada fueron 144 yardas, esta 102 y 1 touchdown. Agradable sorpresa en Cleveland. Un running back blanco, qué exótico (el único corredor titular blanco de la NFL, si no contamos a Kuhn, que también es titular, aunque fullback).
Finalmente, en cuanto a la defensa, resulta difícil imaginar un partido mejor que el que hizo ayer el linebacker de los Chargers Shaun Phillips: 4 sacks, 1 intercepción, 2 pases repelidos y 6 placajes. Ahora está por ver si los Chargers superan su agorafobia y son capaces de salir de casa sin miedo.
Premio al que ha hecho bien las cosas puntualmente (lo regulero). Explico el título: puntualmente no significa ocasionalmente. Puntual no es esporádico. Ninguna de las acepciones de puntual en el Diccionario de la RAE recoge tal significado. Puntual es el que llega a la hora acordada. No obstante, el Diccionario panhispánico de dudas (que tiene valor normativo, esto es, constituye norma) señala que "no hay por qué censurar su empleo, muy extendido hoy, con el sentido de ‘aislado o concreto, limitado a un caso individual’". Vamos, que se trata de una expresión regulera. Peor que aislado u ocasional, pero tampoco incorrecta per se.
En el plano colectivo, las actuaciones de Packers, Eagles y Colts les hacen acreedores de este galardón. De Green Bay ya hablamos antes, así que no insistiremos en lo mismo. A los Eagles los meto por su primera parte. Su derrota entra dentro de lo lógico, pero les vi más empanados de la cuenta. El delay of game que cometen al final del segundo cuarto y que les priva de intentar el touchdown en cuarto down a una yarda de la end zone es buena prueba de ello.
¿Metemos a los Steelers en el lote? La verdad es que a este equipo no se le puede pedir mucho más. Estuvieron a poco menos de un minuto de completar la No Big Ben Era con cuatro victorias. Ante rivales complicados. Yo no les tengo nada que reprochar. Que sí, que cómo puedes permitir que Houshmandzadeh reciba como recibió libre de marcaje en la end zone, cuando sabías que a los Ravens solo les valía un touchdown. Terrible fallo defensivo, sin duda. Pero perder cuando solo has concedido 17 puntos (máximo de la temporada) es también, en buena parte, achacable a tu ataque. No se puede pedir mucho más de la defensa de Blitzburgh. Si Jeff Reed hubiese estado un poco más acertado, los Steelers seguirían invictos.
Ah, los equipos de la NFC Oeste siguen sin ganar un partido fuera de casa. No desesperéis, que algún día lo conseguirán. Cada vez parece más probable que ocho victorias sean suficientes para lograr el liderato en esa división. ¿Los Rams en playoffs? No parece tan descabellado, sobre todo si siguen mostrándose fuertes en casa. Y cada día Sam Bradford sabe más. Cuidado con ellos.
Premio en base al demérito (lo peor). Algún día se terminará por admitir, ya que la utiliza todo dios, pero la expresión en base a, aparte de pedante (estoy yo como para hablar de pedantes) es incorrecta. Es incorrecta. Repetimos, es incorrecta. No se debe utilizar en base a. Úsense otras expresiones equivalentes, pero correctas, como con base en o sobre la base de. Debido a es otra sugerencia que podría el lector considerar. Quien siga teniendo dudas que lea el apartado 3 de este texto académico.
Nadie se merece más este premio que Nate Clements. Una de las cualidades que más detesto en un deportista es la estupidez. Odio las jugadas estúpidas. Quienes me conocen saben que Popovic era un pívot que me desesperaba cuando jugaba en el Estu. También Blake Ahearn. Su, digamos, falta de picardía, resultaba exasperante. Hay otros jugadores que suplen sus carencias físicas con inteligencia. Germán Gabriel. Veréis a pocos pívots que saquen tanto rendimiento a tan lamentable estado físico (siento decir esto, pero Germán, macho, se nota que mucho, lo que se dice mucho, no te cuidas; o sí, depende de cómo se mire). Un jugadorazo, y además tan entrañable... Me molan los listos. Clements no es uno de ellos. Nate Clements protagonizó una acción sumamente estúpida que acabó costando la derrota de su equipo. Los Niners ganaban 14-13 en Atlanta. Faltaba 1:31 para que terminase el partido. Nate Clements intercepta el pase de Matt Ryan y, en vez de hincar su rodilla en el terreno de juego para asegurar la posesión y prácticamente dar por terminado el partido, corre como un poseso en busca del touchdown ¡Pero cómo se puede ser tan bobo, por favor! ¡Cómo se puede correr un riesgo tan innecesario! El resultado: Roddy White fuerza el fumble, los Falcons recuperan, llegan a distancia de field goal y ganan el partido. Aquí podéis ver la jugada (no la he podido incrustar porque NFL.com no lo permite y no he encontrado el vídeo en YouTube). Como aficionado neutral, la jugada me parece irritante. No me quiero ni imaginar la ira que sentirán los aficionados de San Francisco.
Bueno, démosle también un pedacito de este premio a la línea ofensiva de los Bears, a Mike Martz (el coordinador ofensivo) y a Jay Cutler. La primera mitad del partido de Chicago en New Jersey se saldó, atención (he dicho atención) con 9 sacks y una conmoción cerebral para el quarterback titular del hasta ayer invicto equipo de Illinois. Tremendo. Todos los citados tienen su parte de responsabilidad: la línea porque su trabajo es proteger a Cutler; Martz porque es el responsable del juego de ataque de Chicago, y parte de esos sacks se deben a la arriesgada estrategia que utiliza este coordinador ofensivo; y Cutler porque, en un sack, siempre parte de culpa la tiene el quarterback por no soltar el balón a tiempo (vale, si está en el pocket es intentional grounding). 9 sacks, la madre que los parió. A ese ritmo, 288 sacks en toda la temporada (qué divertido es calcular promedios irreales extrapolando un suceso extraordinario al día a día). Chicago, en una primera parte inolvidable, consiguió -16 yardas de ataque. Esta vez no tuvieron a unos amigos, como los Packers el pasado lunes, que les hiciesen regalitos en forma de pañuelos amarillos. Sonará ventajista, pero no me creo a estos Bears. Ese 3-0 que llevaban bien podría ser 1-2 (en estos momentos 1-3) si no hubiesen tenido altas dosis de suerte.
Termino: la NFL debería considerar establecer algún tipo de sanción para los jugadores que pierden sus cascos. Este hecho se está repitiendo con mucha frecuencia, no sé si más que otros años, pero que la NFL muestre su preocupación por prevenir las conmociones cerebrales y no tipifique como falta este tipo de incidentes no deja de ser contradictorio. Un día alguno se va a dar una buena hostia y lo lamentaremos.
Esta noche, Dolphins-Patriots. Habrá que poner la alarma, que el partido promete.
* * *
Actualización matutina del martes. Cuando me desperté esta noche y vi que los Patriots ganaban por 20 puntos, decidí volverme a la cama. Así que lo que escribo a continuación se basa en el resumen del partido y en las crónicas que he leído. Por segundo Monday Night consecutivo, los equipos especiales han sido decisivos para el resultado final. Si la semana pasada fueron los de los Bears, esta semana fueron los de los Patriots, con una actuación difícilmente mejorable. Sin duda, merecen un lugar en la sección ahora llamada El 1.º de su clase. Gracias a sus equipos especiales, New England consiguió un diferencial de puntos de +24, a saber: (i) otro retorno para touchdown de Brandon Tate, cuando su equipo perdía por 7-6 (+7); (ii) punt bloqueado en la red zone que sirve para que los Patriots consigan un touchdown en el siguiente ataque (aunque discutible, porque luego el ataque es el que lo anota, les doy el +7); y (iii) field goal bloqueado (+3, aunque quién sabe si iba dentro, pues era bastante lejano) y retornado para touchdown (+7). Aquí tenéis el espectacular retorno de 103 yardas de Tate, que cambió el momentum (la inercia, podríamos decir) del partido:
Con todo, el nombre propio, la gran estrella del partido, fue Patrick Chung. Fue el autor de los dos "tapones" a los pateadores de Miami, uno de ellos retornados para touchdown por su compañero Kyle Arrington, y, además, consiguió una intercepción en la que él mismo anotó un TD. No podría haberlo hecho mejor. Esta semana tocó la versión buena de New England, particularmente en la segunda parte (al descanso perdían por 7-6); por el lado de Miami, preocupantes noticias: tras haber iniciado la temporada con 2 victorias fuera de casa, pierden sus dos partidos en el sur de Florida con sus dos rivales directos para el título de la AFC Este. Se les complican bastante las cosas.
Las respuestas fueron, respectivamente: (i) no; (ii) con aplausos; y (iii) no. Con esto tenéis información suficiente sobre lo más llamativo de la jornada. Si os habéis quedado con ganas de más, seguid leyendo. Muchos echaban de menos el naranja, hoy quedarán saciados.
Para todos aquellos cuyos equipos hayan caído este fin de semana, I Got Knocked Down But I'll Get Up.
Qué pude ver. Este fin de semana tocó viaje de placer a la Costa Daurada (sí, lo digo para dar envidia, que ya tuve que sufrir bastante con los resultados de mis equipos esta jornada; volveremos sobre ello más adelante), donde pudimos disfrutar de un tiempo cojonudo y de los últimos rayos de sol del año. Llegamos a Madrid, todavía con el bañador puesto, cuando estaba terminando el primer cuarto del Steelers-Ravens. Ese fue el partido que estuvo puesto en la tele, con una breve interrupción futbolística hasta que al Dépor le metieron el segundo (mi idea era ver el fútbol hasta que fuésemos perdiendo por dos, hecho que se produjo, por desgracia, muy pronto). En el ordenador, pantalla dividida en cuatro, con especial atención, por mi parte, al Packers-Lions. Los otros tres cuadrantes de la pantalla los ocupaban el RedZone, el Falcons-49ers y el Browns-Bengals. En la sesión de las 22.15, Canal+ Deportes HD en la tele y RedZone en el ordenador (cuando hay pocos partidos, por el RedZone se siguen bastante bien). Esta madrugada no me levanté a ver el Sunday Night. Menos mal, porque el Giants-Bears, según las crónicas y visto el resumen, es de esos partidos que no hacen afición.
El vomitorio. Qué sería de la prensa sin los Philadelphia Eagles. Son una fuente inagotable de noticias, de historias morbosas y de enconadas polémicas. Esta semana volvía a Philadelphia el que fue su quarterback titular durante las últimas 11 temporadas. Volvía después de que lo regalasen a un rival divisional y tras no haber sido capaz de conducir a los Eagles al anillo en todos los años que jugó en Philadelphia. Mucho morbo. Mucha expectación. ¿Le aplaudirán o le abuchearán? Como decía ayer Zanoni, no tienen motivos para abuchearle, ya que el hombre hizo lo que buenamente pudo y no se fue al rival divisional por voluntad propia, sino porque su equipo así lo quiso. No obstante, muchos pensaban que el recibimiento sería hostil. No fue así. El público ovacionó puesto en pie. Luego, evidentemente, intentó entorpecer el ataque de los Redskins con alaridos y abucheos.
Por si la presencia de McNabb en el Lincoln Financial Field fuese insuficiente, el partido nos dejó la lesión de Michael Vick y la vuelta de Kevin Kolb. Preveo mucha más literatura sobre la cuestión. Resulta que Vick, en una carrera que para colmo estaba invalidada por un holding, sufrió una fuerte cogida a manos de dos defensores de los Redskins. Kolb saltó al terreno de juego con el papelón de asumir el mando de un equipo que perdía 14-0, y no lo hizo nada mal. 22/35, 201 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción. Y de milagro no gana el partido con un Hail Mary perfectamente ejecutado y que Jason Avant tuvo en sus manos, pero se le escapó. Aunque se ha descartado la rotura, Vick sufre una lesión en sus costillas por culpa de la cual su participación en el próximo partido de los Eagles en San Francisco es dudosa. Si Kolb lo hace bien, tendremos lío de nuevo.
Terminamos con el tema Vick, que tanto da de sí, comentando que ayer se emitió en NFL Network una entrevista que le hizo Jim Mora, su antiguo entrenador en Atlanta. Dejó titulares como "toda mi vida era una mentira" o "lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque parezca una locura, es haber estado en la cárcel; si no no iba a cambiar". También explica cómo el dogfighting formaba parte de su vida desde temprana edad. Tradición (eso sí, no dice arte, la otra palabra mágica). Parece arrepentido. Aquí podéis ver un fragmento de la entrevista:
En cuanto a McNabb, su partido pasó de brillante, en una primera parte espectacular, a poco más que correcto tras una segunda parte en la que los Redskins fueron inoperantes en ataque. Partido parecido al de Rodgers, como veremos. Los números de McNabb, mediocres siendo generosos, fueron de 8/19, 125 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción.
Peperoni (la sorpresa). He de decir que la semana pasada me olvidé de escribir esta sección. No sé si alguien más se había dado cuenta de ello, pero al menos nadie manifestó haberla echado de menos. Volviendo al tema de las sorpresas. Este fin de semana creía tener suficiente con las derrotas de mis equipos favoritos contra mi equipo más odiado, que no por previsibles dejan de ser dolorosas. Ambas por la misma diferencia, 5 tantos, aunque en el caso del Estu poco más se puede pedir. ***ADVERTENCIA PARENTAL: el texto anaranjado siguiente contiene expresiones malsonantes (algunas de ellas tachadas, ya que ni un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria puede soportar tal zafiedad) insultos y exabruptos totalmente fuera de lugar, de mal gusto, plagados de rencor y que, además, nada tienen que ver con la NFL; indignante sin duda*** De no ser por el vikingo cornudo traidor les habríamos vuelto a ganar; hablando
| Johnson la coge, y no la tira al caer. TD. |
¿Qué por qué pongo esto en el apartado de las sorpresas, si ganó el favorito? Bueno, pues porque no deja de ser sorprendente que un equipo que en las apuestas parte con un spread en contra de más de 13 puntos (lo que significa que la predicción de consenso era que los Packers ganarían de más de 13) pierda por solo 2 y de ese modo.
Las otras sorpresas de la jornada fueron las victorias de Cleveland ante Cincinnati en el derbi del estado de Ohio (aunque, para desgracia de los Bengals, no resulta tan sorprendente) y, sobre todo, la derrota de los Colts en Jacksonville.
Sí, quizá esta sea la gran sorpresa. Al fin y al cabo, Green Bay terminó ganando. Indianápolis palmó ante un equipo que venía de humillantes derrotas ante San Diego y Philadelphia, con un quarterback cuestionado (tanto, que se contrató a Trent Edwards para tener un recambio si Garrard no espabilaba) y rumores de mudanza a Los Ángeles, rumores cuya intensidad es inversamente proporcional al éxito de la franquicia del norte del estado de Florida. En estas circunstancias los Jaguars ganaron a los Colts con un larguísimo field goal en el último segundo de Scobee. Lo recuperaremos en la sección dedicada a lo mejor de la jornada. En cualquier caso, y para terminar: transcurrido un cuarto de la temporada regular, Colts y Jaguars están empatados en la clasificación, 2-2, habiendo ganado los de Jacksonville el primer enfrentamiento particular. E Indianápolis va 0-2 en sus enfrentamientos intradivisionales, tras caer en Houston y Jacksonville. Para preocuparse.
Para terminar, y hablando de sorpresas: ¿cuántos apostaban por que tras cuatro semanas de competición los Chiefs serían el único equipo invicto? El fin de semana que viene, con emisión confirmada en Digital+, Colts-Chiefs. Durísima prueba fuera de casa para los del estado de Missouri.
| Los griegos tienen a Parménides en un pedestal. |
El Premio Parménides de la semana se lo otorgamos en el apartado colectivo a los Lions, a los 49ers, a los Bills y a los Panthers, equipos que todavía tienen su casillero de victorias a cero. Los Lions presentan una ligera variación este año en relación con temporadas anteriores, y consiste en que son capaces de plantar cara. Eso es un cambio interanual, pero en el apartado intersemanal, tomando como referencia únicamente esta temporada, la verdad es que nada cambia. Todas las semanas compiten, asustan a sus rivales, pero nunca consiguen la victoria. Esta semana, otra derrota a la saca.
San Francisco ha probado el amargo sabor de la derrota en dos de sus sabrosas variedades, las dos especialmente dolorosas: de paliza ante rivales teóricamente asequibles como Seattle y Kansas City; y en el último suspiro ante rivales teóricamente superiores como los Saints y los Falcons. Aunque seguramente muchos aficionados de los Niners ya contaban con la derrota en Atlanta, el cómo ha sido particularmente cabreante. Léase la nueva aunque vieja sección Premio en base al demérito.
| Heráclito, todo movimiento. |
En el apartado individual, qué me decís de Garret Hartley. Fue el héroe de los Saints en los pasados playoffs. Autor del field goal ganador en la final de la NFC. ¿Puesto asegurado? Nunca para un kicker. La primera jornada pasó de héroe a villano al fallar dos patadas contra Minnesota. La segunda jornada volvió a ser el héroe tras patear el field goal que daba la victoria a su equipo en el último suspiro en Candlestick Park. La tercera, falló un field goal relativamente fácil en la prórroga (y que generó alaridos en mi casa). Fin de la historia. Ayer ya no jugó. Lo hizo John Carney, jugador de (atención) 46 [cuarenta y seis] años. Cómo cambia la vida, Sr. Hartley. De héroe a villano en tan solo cinco partidos. Qué dura, y qué injusta, es la vida del kicker. ¿A que si fuera un quarterback no le habría sucedido esto? Urge la constitución de un sindicato de kickers que haga valer los derechos de tan apestado colectivo.
La vida también cambia hoy para Ben Roethlisberger, Santonio Holmes y Brian Cushing. Acaban de cumplir su condena. A sus equipos no les ha ido precisamente mal sin ellos. Si la Ley de Murphy sigue en vigor, a partir de ahora les irá peor.
Finalmente, y ya que le he dado tanta caña, justo y necesario es comentar que el rendimiento de Joe Flacco ha cambiado mucho, y para bien, durante los dos últimos partidos. No es fácil enfrentarse a la Steel Curtain, hasta ahora la mejor defensa de la liga (digo esto sin consultar las estadísticas, que no sé si respaldarán esta impresión). Ayer Flacco consiguió doblegarla en un frenético drive ganador contrarreloj.
Sigamos con los cambios de denominación a los galardones de la jornada. Por si las referencias filosóficas no hubiesen completado el cupo de pedantería de este artículo, cambiaremos el nombre de los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada, en vez de en función de trabajos musicales, en función de la corrección ortotipográfica. Sí, habéis leído bien, no os asustéis. Había pensado en principio sustituirlo por películas que me gustaban mucho, poco y nada; luego por jugadores del Dépor que hayan dado muy buen, regular y pésimo rendimiento, y lo mismo con los del Estu. Otra semana será, que quedan muchas.
El 1.º de su clase (lo mejor). ¿Qué tiene lo anterior de óptimo desde el punto de vista ortotipográfico? Es un poco difícil de pillar, porque la norma ortográfica a la que hace referencia este galardón, y que se aplica en su título, es poco conocida y menos utilizada: se trata de la norma que establece que antes de cada letra volada (superíndice, en vocabulario Microsoft Word) debe utilizarse un punto. Es decir, que lo correcto es escribir 1.º, y no 1º; D.ª, y no Dª, o V.º B.º, y no Vº Bº. Pocas veces veréis un texto correctamente puntuado cuando aparece una letra volada. El culmen de la corrección ortotipográfica. Aprovecho para citar otra norma ortográfica poco conocida aunque igualmente vigente: los números de cuatro cifras nunca se separan (no solo cuando escribimos años), a partir de cinco cifras pueden establecerse separaciones, pero con un espacio en blanco, no usando puntos (es decir, lo correcto es 250 000 personas, 250.000 es incorrecto), aunque la norma tiene sus matices.
Durante la jornada de ayer, la NFL tiño sus campos de rosa, decisión que genera dudas desde un punto de vista estrictamente estético, pero fue por una buena causa: para concienciar a la población estadounidense sobre el cáncer de mama. Buena iniciativa, esperemos que haya servido de algo. Larry Fitzgerald, que perdió a su madre por culpa de esta enfermedad, donó 1000 dólares por cada recepción a la causa (consiguió 7), y prometía 5000 por touchdown. El único que consiguió fue anulado por un holding, pero no podemos dejar de elogiar la iniciativa del wide receiver de los Cardinals. Pongamos nuestro granito de arena en tan loable causa pintando este párrafo de rosa. Color que, por cierto, me parece ridículo en el vestuario masculino (por muy de moda que esté). Uno que no se perdió el capítulo de los Simpsons en el que explicaban que un tío de rosa está para encerrarlo en un manicomio. Por si alguno carece de la formación necesaria, que vea el siguiente vídeo a partir del minuto 2:17.
Me parece muy positiva la igualdad que hemos vivido esta jornada. 9 de los 13 partidos disputados hasta ahora se han resuelto por una diferencia de un touchdown o menos. Hemos vivido finales trepidantes en todos estos partidos: (1) en Jacksonville, en el probablemente mejor partido de la jornada, con tres anotaciones que empataban o decantaban el partido en los últimos 2:09 minutos, incluido el field goal final con el segundero a cero; (2) en Philadelphia, donde, como ya comentamos, si Avant hubiese tenido un poco más de fortuna y de adherencia en sus manos, los Eagles habrían ganado el partido en el Hail Mary final; (3) en Atlanta, donde los Falcons ganan con un field goal de Bryant cuando el tiempo expiraba; (4) en Pittsburgh, donde Houshmandzadeh recibe libre de marcaje en la end zone a falta de poco más de 30 segundos para ganar el partido; (5) en Tennessee, donde los Broncos consiguen el touchdown que les pone por delante en el marcador a poco más de un minuto para terminar el partido; y (6) en Nueva Orleáns, donde los Panthers, que perdían de 2, rozaban la distancia de field goal cuando el partido finalizaba. También he de decir que sufrí de lo lindo viendo el final del partido de Lambeau Field, aunque en el último drive la carrera de Green Bay funcionó (principalmente gracias al fullback John Kuhn) y los Packers se comieron lo que restaba de función. Como dice la tópica expresión, emoción a raudales. Excelente.
Pues parece que los Jets están fuertes, ¿verdad? El de ayer no era el examen más exigente, pero el resultado fue brillante: excelente partido de sus dos corredores, un renacido LaDainian Tomlinson (133 yardas y 2 touchdowns y Shonn Greene (117 yardas); su quarterback casi novato va cogiendo confianza (sigue sin perder balones, ayer 14/24, 164 yardas y 2 touchdowns), y el equipo gana aplastando fuera de casa. Sin Santonio Holmes ni Darrelle Revis.
No obstante, parece que el equipo de moda es Baltimore. Sigo siendo escéptico con ellos. Cada una de sus victorias les ha costado dios y ayuda, pero ahí están, en el primer lugar de muchos de los Power Rankings que miden (creo, porque no está demasiado claro) el estado de forma de las franquicias de la NFL. Insisto en que un equipo que ha ganado su partido más holgado por solo un touchdown de diferencia ante los débiles Browns no me convence. Pero bueno, que les quiten lo bailao, que han pasado por New Jersey (Jets) y Heinz Field cosechando sendas victorias.
En el apartado individual, hoy es un día feliz para los defensores de Kyle Orton. Más madera para quienes dicen que es mejor que Cutler. Orton promedia 355 yardas de pase por partido. La estadística no es ni mucho menos suficiente para juzgar su rendimiento (curiosamente --o no-- que un quarterback se hinche a yardas de pase suele ser señal de que su equipo andaba con prisas, muy necesitado, y, en esos casos, muchas veces pierde; un par de datos: la jornada pasada los cinco primeros quarterbacks en cuanto a yardas de pase perdieron sus partidos; esta jornada, tres de los cuatro primeros quarterbacks han perdido, sólo Orton se salva de la quema). En cualquier caso, los números indican que este tío puede pasar, vaya si puede. Y este año, sin Brandon Marshall. Espectacular el final del partido en Tennessee. Cuando menos nos lo esperábamos, los Broncos pueden discutir el título de división a los Chargers, siempre que estos sigan jugando tan mal lejos de la frontera con México.
No nos olvidamos de los renacidos Jaguars y, en particular, de David Garrard, Maurice Jones-Drew y el kicker al que esta jornada le ha tocado el papel de héroe, Josh Scobee. Field goal de 59 yardas. Ojo a la mascota detrás de los palos, que realiza una recepción perfecta.
Pensé en ponerlo en el apartado siguiente dado que su equipo perdió, pero hagamos mención al espectacular partido de Terell Owens. 222 yardas en 10 recepciones, entre ellas 1 touchdown. Esta actuación le sirve para avanzar un paso más en su camino a Canton, sede del Pro Football Hall Of Fame. Owens es el segundo jugador con más yardas de recepción de la historia de la NFL.
En ese mismo partido el running back de los Browns Peyton Hillis repitió buena actuación. La semana pasada fueron 144 yardas, esta 102 y 1 touchdown. Agradable sorpresa en Cleveland. Un running back blanco, qué exótico (el único corredor titular blanco de la NFL, si no contamos a Kuhn, que también es titular, aunque fullback).
Finalmente, en cuanto a la defensa, resulta difícil imaginar un partido mejor que el que hizo ayer el linebacker de los Chargers Shaun Phillips: 4 sacks, 1 intercepción, 2 pases repelidos y 6 placajes. Ahora está por ver si los Chargers superan su agorafobia y son capaces de salir de casa sin miedo.
Premio al que ha hecho bien las cosas puntualmente (lo regulero). Explico el título: puntualmente no significa ocasionalmente. Puntual no es esporádico. Ninguna de las acepciones de puntual en el Diccionario de la RAE recoge tal significado. Puntual es el que llega a la hora acordada. No obstante, el Diccionario panhispánico de dudas (que tiene valor normativo, esto es, constituye norma) señala que "no hay por qué censurar su empleo, muy extendido hoy, con el sentido de ‘aislado o concreto, limitado a un caso individual’". Vamos, que se trata de una expresión regulera. Peor que aislado u ocasional, pero tampoco incorrecta per se.
En el plano colectivo, las actuaciones de Packers, Eagles y Colts les hacen acreedores de este galardón. De Green Bay ya hablamos antes, así que no insistiremos en lo mismo. A los Eagles los meto por su primera parte. Su derrota entra dentro de lo lógico, pero les vi más empanados de la cuenta. El delay of game que cometen al final del segundo cuarto y que les priva de intentar el touchdown en cuarto down a una yarda de la end zone es buena prueba de ello.
¿Metemos a los Steelers en el lote? La verdad es que a este equipo no se le puede pedir mucho más. Estuvieron a poco menos de un minuto de completar la No Big Ben Era con cuatro victorias. Ante rivales complicados. Yo no les tengo nada que reprochar. Que sí, que cómo puedes permitir que Houshmandzadeh reciba como recibió libre de marcaje en la end zone, cuando sabías que a los Ravens solo les valía un touchdown. Terrible fallo defensivo, sin duda. Pero perder cuando solo has concedido 17 puntos (máximo de la temporada) es también, en buena parte, achacable a tu ataque. No se puede pedir mucho más de la defensa de Blitzburgh. Si Jeff Reed hubiese estado un poco más acertado, los Steelers seguirían invictos.
Ah, los equipos de la NFC Oeste siguen sin ganar un partido fuera de casa. No desesperéis, que algún día lo conseguirán. Cada vez parece más probable que ocho victorias sean suficientes para lograr el liderato en esa división. ¿Los Rams en playoffs? No parece tan descabellado, sobre todo si siguen mostrándose fuertes en casa. Y cada día Sam Bradford sabe más. Cuidado con ellos.
Premio en base al demérito (lo peor). Algún día se terminará por admitir, ya que la utiliza todo dios, pero la expresión en base a, aparte de pedante (estoy yo como para hablar de pedantes) es incorrecta. Es incorrecta. Repetimos, es incorrecta. No se debe utilizar en base a. Úsense otras expresiones equivalentes, pero correctas, como con base en o sobre la base de. Debido a es otra sugerencia que podría el lector considerar. Quien siga teniendo dudas que lea el apartado 3 de este texto académico.
| Mirad a ese número 6, ¿a que dan ganas de abrazarlo? La defensa de los Giants no se podía resistir. |
Bueno, démosle también un pedacito de este premio a la línea ofensiva de los Bears, a Mike Martz (el coordinador ofensivo) y a Jay Cutler. La primera mitad del partido de Chicago en New Jersey se saldó, atención (he dicho atención) con 9 sacks y una conmoción cerebral para el quarterback titular del hasta ayer invicto equipo de Illinois. Tremendo. Todos los citados tienen su parte de responsabilidad: la línea porque su trabajo es proteger a Cutler; Martz porque es el responsable del juego de ataque de Chicago, y parte de esos sacks se deben a la arriesgada estrategia que utiliza este coordinador ofensivo; y Cutler porque, en un sack, siempre parte de culpa la tiene el quarterback por no soltar el balón a tiempo (vale, si está en el pocket es intentional grounding). 9 sacks, la madre que los parió. A ese ritmo, 288 sacks en toda la temporada (qué divertido es calcular promedios irreales extrapolando un suceso extraordinario al día a día). Chicago, en una primera parte inolvidable, consiguió -16 yardas de ataque. Esta vez no tuvieron a unos amigos, como los Packers el pasado lunes, que les hiciesen regalitos en forma de pañuelos amarillos. Sonará ventajista, pero no me creo a estos Bears. Ese 3-0 que llevaban bien podría ser 1-2 (en estos momentos 1-3) si no hubiesen tenido altas dosis de suerte.
Termino: la NFL debería considerar establecer algún tipo de sanción para los jugadores que pierden sus cascos. Este hecho se está repitiendo con mucha frecuencia, no sé si más que otros años, pero que la NFL muestre su preocupación por prevenir las conmociones cerebrales y no tipifique como falta este tipo de incidentes no deja de ser contradictorio. Un día alguno se va a dar una buena hostia y lo lamentaremos.
Esta noche, Dolphins-Patriots. Habrá que poner la alarma, que el partido promete.
* * *
Actualización matutina del martes. Cuando me desperté esta noche y vi que los Patriots ganaban por 20 puntos, decidí volverme a la cama. Así que lo que escribo a continuación se basa en el resumen del partido y en las crónicas que he leído. Por segundo Monday Night consecutivo, los equipos especiales han sido decisivos para el resultado final. Si la semana pasada fueron los de los Bears, esta semana fueron los de los Patriots, con una actuación difícilmente mejorable. Sin duda, merecen un lugar en la sección ahora llamada El 1.º de su clase. Gracias a sus equipos especiales, New England consiguió un diferencial de puntos de +24, a saber: (i) otro retorno para touchdown de Brandon Tate, cuando su equipo perdía por 7-6 (+7); (ii) punt bloqueado en la red zone que sirve para que los Patriots consigan un touchdown en el siguiente ataque (aunque discutible, porque luego el ataque es el que lo anota, les doy el +7); y (iii) field goal bloqueado (+3, aunque quién sabe si iba dentro, pues era bastante lejano) y retornado para touchdown (+7). Aquí tenéis el espectacular retorno de 103 yardas de Tate, que cambió el momentum (la inercia, podríamos decir) del partido:
Con todo, el nombre propio, la gran estrella del partido, fue Patrick Chung. Fue el autor de los dos "tapones" a los pateadores de Miami, uno de ellos retornados para touchdown por su compañero Kyle Arrington, y, además, consiguió una intercepción en la que él mismo anotó un TD. No podría haberlo hecho mejor. Esta semana tocó la versión buena de New England, particularmente en la segunda parte (al descanso perdían por 7-6); por el lado de Miami, preocupantes noticias: tras haber iniciado la temporada con 2 victorias fuera de casa, pierden sus dos partidos en el sur de Florida con sus dos rivales directos para el título de la AFC Este. Se les complican bastante las cosas.
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